Por angelito*
Durante muchos años pasé trabajando en un conocido centro comercial de la Cd. de México, mis horarios eran larguísimos y por consecuencia mi vida marital fue viniendose abajo, Angeles (así le llamaré) mi entonces esposa, sin duda tenía algo con alguien o con algunos porque las contadas veces que teníamos sexo, siempre ponía de pretexto el cansancio por hacer la casa, el niño, etc.
El caso es que contadas veces podía tocarla y confirmé mi sospecha una vez que intentando follarla, me encontre con restos de semen y bueno, ya sabrán le reclamé y ella me dijo que era mío y que cada vez me volvía más precoz y un montón de estupideces más.
En fin, ya no quise hacer más lío porque ya para entonces y resultado de sus constantes negativas y sus amoríos, decidí follarme a una compañerita igualmente casada y desatendida.
Convencerla no fue trabajo, dadas sus circunstancias iguales a las mías. El punto es que el día "d", comencé por desnudarla, besarla y darle una mamada que según me dijo "Caro", jamás había disfrutado..., sólo tenía 20 años, linda, buenota, un hijo q' sólo la dejó mucho mejor, yo entonces tenía 27.
A cada lenguetazo se contorcionaba hasta q' la hice venir y sin dejar de chuparle la chochita la volví a dejar a 100, la penetré despacio y comenzamos movernos hasta alcanzar un ritmo adecuado, la voltee, la volví a coger, y terminó de nuevo.
Me comentaba que su maridito, sólo la penetraba y se corría y nunca la dejaba disfrutar, me limité a decirle te está gustando? y respondío con besos y se me subió a cabalgarme hasta que reventé en su interior.
Descansamos un rato y seguimos, pero eso quizá en otro momento se los cuente.
Ojalá les agrade mi relato, como se darán cuenta es la primera vez que comparto con ustedes queridos compañeros y compañeras este gusto por los relatos, en fin, si te dan recibe y si te piden, pues da, o no?
Hasta la próxima...
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