Por Kanayon
Tendría yo unos 13 años, con todas mis hormonas desaforadas e inexpertas, pero llevándome hasta tres veces diarias al baño para masturbarme... Mi hermanita menor (somos tres hermanos, el mayor tenía entonces18 y estudiaba ingeniería en otra ciudad) Camila tenía 8 añitos. Jugábamos diferentes juegos, pues en casa sólo estábamos nosotros 2 y mamá, que trabajaba casi todo el día.
Me tocaba ser niñera y cocinero. Al llegar del liceo, la buscaba en su escuela, a tan sólo 50 metros de nuestra casa, modesta, de tres habitaciones (una para Roberto, cuando venía de visita entre semestre y semestre; la mía y la de Camila y mamá. Esto significa que por lo general estábamos solos Camilita y yo entre 1 y 6 de la tarde, hora a la que mamá regresaba de su trabajo.
Almorzábamos, dormíamos una siesta y a eso de 3:00 ó 3:30 levantaba a Camila para que se duchara e hiciese la tarea; cuando no era ella la que me levantaba a mí. Muchas veces lo hacíamos simulando luchar. Una de esas tardes, ya estaba despierto, desnudo y manipulándome un tanto el miembro (ya alcanzaba unos 12 cms., de los 18 que hoy tiene) cuando de repente entró Camilita de sopetón y se quedó parada y asombrada, descalza y en pantaletica y franelilla (así duerme aún hoy) viendo como me masturbaba; en seguida pegó unos griticos juguetones y salió dando brinquitos mientras yo le reclamaba en voz alta "Caaaaaaamiiiiilaaaaa!!!"...
Me quedé allí, desnudo y con la vara enarbolada a mil. Al rato se oye la voz de Camila canturrear "Ernes (así me dicen en casa, me llamo Ernesto) voy a entrar"... De pana que me puse a millón, pensando en la carita de admiración y curiosa malicia que Camila había puesto al ver mi pene así. Le respondí "A que no te atreves"... Eso bastó para que mi hermanita entrara de nuevo a verme desnudo, pero esta vez se había quitado la franelilla y sólo tenía su pantaletica rosadita semitransparente, que dejaba ver su abultada cuquita y cómo se le metía parte de la tela entre sus inocentes labiecitos... Aún hoy me excita recordarlo.
Total que se cuadró frente a mí, como si fuese a boxear, pero sin quitar la vista de mi vara; así la bautizó ella ese día, "tu vara está bien dura y grande, Ernes"... Es por ti, le dije. ¿Por mí?, me preguntó. Sí, le dije, porque quiere jugar con tu totonita, ¿quieres aprender?... Sí, dijo gustosa y emocionada. Bien, le respondí, pero será sólo nuestro juego y no debemos decirle a nadie; si no, no lo jugamos nunca más... Y ella, en vos bajísima, con una sonrisa cómplice y picando un ojo me replica "Shhhhhhh... no se lo decimos a nadie... ni a mi mami, ¿OK, Ernes?. OK, completé yo.
Le quité su pantaleta y le dí muchos besitos en sus labios infantiles, a lo que ella instintivamente abrió más sus piernas; yo seguía y le abrí la cuquita metiéndole la lengua y pasándolsela por dentro. Luego me fui montando suavemente encima de ella, para ir poniendo mi "vara" en su totonita y le pedí que se la abriera ella misma como yo se la había abierto antes y ella lo hizo de inmediato.
Le metí apenas la punta del miembro con temor de dañarle algo; al ver que podía meter un poquito más empujé suave y calzó completica la cabeza. Ella soltó las manos y sus labios cubrieron casi toda la cabeza de mi pene. Con suavidad y delicadeza empecé a menearlo moviendo su cuquita sin metérselo más, a lo que ella se le aceleraba cada vez más la respiración y me decía "Me gusta, Ernes, me gusta... es riiiiiiico.... cuando lo mueves me da una cosquillita divina en la cucharita.... sigue, sigue hermano... te quiero Ernes"... Y yo le respondía con besitos en la boca, y me meneaba más sin metérselo ... Camilita, estás chévere, hermanita, que sabrosa está tu cuquita"...
Entonces Camilita comenzó a temblar y a dar griticos y risas (estaba teniendo su primer orgasmo) lo que me terminó de acelerar y comencé a echarle toda mi leche dentro. Ela preguntaba "¿Qué es eso, Ernes, que está calientico?... Mi leche, le decía yo, porque te quiero mucho hermanita bella... Y así nos quedamos un buen rato... Yo encima de ella, ambos desnudos y mi cabeza de pene aún dentro de su totonita, y abrazados dándonos todo nuestro cariño y ambos complacidos por haber tenido, nuestro primer sexo de verdad. Luego nos bañamos juntos y nos dormimos juntos y desnudos una hora más...
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