Por Ari
Mi nombre es Ariadna, soy una chica alta de 1,70, 57kg. morena, de ojos verdes y de piel morena, vivia en un chalet en un pueblo muy pequeño cerca de León junto a mi madre y a mi padre. Mi padre es camionero y pasa mucho tiempo fuera de casa ya que hace transportes internacionales. Mi madre trabaja de cocinera en el único restaurante que hay en el pueblo, así que desde pequeña he pasado mucho tiempo sola en casa
Esto paso hace unos cinco de años, cuando yo tenía 19, cuando vino mi primo de Madrid. Él tenía 23 años pero nos habíamos visto muy poco ya que al vivir él en la capital siempre decía que el pueblo era para perdedores y que no había nada interesante, y la cuestión es que tenía toda la razón, el pueblo queda lejos de la ciudad y solo hay un bar tipo musical donde nos reunimos todos los jóvenes de pueblo. Pero ese año sus padres lo mandaron al pueblo como castigo.
Suspendió más de la mitad de las asignaturas, salía de casa sin dar explicaciones, salía con una chica 12 años mayor que él y sus padres estaban hartos de él, así que decidieron mandarlo al pueblo conmigo y con mi madre para ver si así reaccionaba un poco.
Yo era una chica que no salía casi nunca, solo iba al bar del pueblo ya que como mi padre casi nunca estaba en casa y mi madre se pasaba casi todo el día trabajando la que se ocupaba de la casa era yo.
Cuando mi madre me dijo que Carlos iba a pasar el verano en casa, no me gusto nada la idea de tenerlo todo el día en casa, tener que cocinar para él, hacerle la cama…
El día de la llegada de Carlos tuve que ir a buscarlo yo a la estación del pueblo, hacia más de 9 años que no nos veíamos, y cuando bajo del tren me quede impactada. Yo recordaba un chico rubio de ojos verdes, alto y delgado y muy guapo pero cuando volví a verlo me costó reconocerlo, seguía guapísimo y con un cuerpo que se notaba que pasaba varias horas a la semana en el gimnasio. El me reconoció, vino y me dio dos besos.
Fuimos a casa. Esa noche mí madre no trabajó para poder cenar los tres juntos, nada más acabar de cenar Carlos se fue a dormir ya que dijo estar cansado del largo viaje. La habitación de Carlos estaba al lado de la mía. Cuando subí a mi habitación pase por delante de la habitación donde esta Carlos, y oí uno ruidos, la puerta de Carlos estaba entreabierta y vi que estaba tumbado en la cama haciéndose una paja. Quede alucinada al ver su cuerpo desnudo, al verlo en la estación había intuido los músculos pero verlos así al desnudo fue impactante. De repente note como mi sexo ardía y me fui corriendo a mi habitación.
A la mañana siguiente Carlos vino a despertarme para que le preparara el desayuno, yo estaba destapada y dormía con una camiseta y un tanga. Al despertarme y ver que Carlos me miraba el culo me tape corriendo y lo eche de la habitación, pero él me sorprendió al decirme:
-Carlos: pues ayer por la noche bien que tú me mirabas.
Me quede helada, hubiera jurado que él no me había visto, no sabía que decirle pero no hizo falta decirle nada me sonrió y se fue.
Llegue a la cocina y le hice el desayuno, al acabar de desayunar Carlos me dijo:
-Carlos: voy a bañarme a la piscina, quieres bañarte conmigo?
-Yo: claro, espera que voy a ponerme el bikini.
-Carlos: no hace falta que te pongas el bikini yo voy a bañarme desnudo.
No podía creer lo que mi primo me estaba diciendo, hacía años que no nos veíamos y me pedía que me bañara desnuda con él. Me enfade con él y le dije que era un guarro que no me iba a meter con él en la piscina desnuda, que éramos primos y eso no estaba bien. El se rió y me dijo que era un estrecha y una mal pensada que solo quería que nos bañáramos.
Estuve todo el día evitándolo menos a la hora de comer y a la hora de cenar. Esa noche mi madre tenía que hacer limpieza de la cocina y llegaría mucho mas tarde de lo normal.
Estuvimos los dos en el sofá viendo una peli que daban en la tele, Carlos tenía calor así que se quito el jersey y se quedo en pantalones cortos. Yo no podía concentrarme en la película sabiendo que al lado tenia a mi primo con el torso al descubierto.
Al acabar la película, empezó una peli subidita de tono, yo empecé a ponerme nerviosa y le dije a Carlos:
-Yo: bueno Carlos yo me voy a dormir ya que estoy cansada.
-Carlos: seguro que es por eso? desde que ha empezado la película te he visto un poco nerviosa.
-Yo: nerviosa yo? No que va, solo que estoy muy cansada.
Y sin venir a cuento me preguntó:
-Carlos: Ari eres virgen? O ya te has tirado al panoli de tu novio?
No me podía creer que me estuviera preguntando eso.
-Yo: y a ti que te importa? Y además Isaac no es un panoli.
-Carlos: no se, somos primos no? Son cosas que entre los primos se preguntan no?
-Yo: no creo.
-Carlos: pero eres virgen o no?
-Yo: buenas noches.
Me fui a dormir pensando en lo que me había preguntado mi primo, yo hacía dos años que tenía novio, pero nunca habíamos llegado hasta el final, solo besos, tocamientos y alguna mamada pero nunca habíamos llegado hasta al final.
A la mañana siguiente le serví el desayuno y se fue directo a la piscina, yo subí a mi habitación a por el bikini y baje a tomar el sol. Carlos estaba bañándose y cuando me vio, salió del agua y se sentó a mi lado, a mi eso me incomodo un poco ya que iba desnudo, pero él estaba tan tranquilo como si eso fuera lo más normal del mundo. Y de repente me dijo:
-Carlos: sabes que tengo novia verdad?
-Yo: si
-Carlos: pues es la mejor haciendo mamadas, la chupa como ninguna, pero claro la edad es importante al tener 35, es toda una experta. No he encontrado ninguna de tu edad que lo haga como ella.
Y sin saber cómo me salió del alma y le dije:
-Yo: pues que yo sepa mi chico nunca se ha quejado de mi.
-Carlos: será porque abras sido la única que se la has chupado.
Yo venia que el tema le gustaba porque poco a poco empezó a empalmarse y me dijo:
-Carlos: porque no aprovechas el calentón que tengo y me demuestras lo que sabes hacer con esa boquita?
Me gire hacia donde estaba él e intente darle un bofetón, pero entonces me cogió de las manos y me las puso detrás de mi espalda y me acerco a su pecho, y sin más me dio un beso, el beso más dulce que jamás me hayan dado, mi primo aquel chico que en casa siempre decíamos que era carne de reformatorio, el chico que parecía que era muy duro, me dio el único beso que recuerdo cada día antes de ir a dormir. Me quede perpleja, sin saber reaccionar, el beso me encanto, pero no quería que él lo supiera y cuando me soltó le di el bofetón y lo empuje al agua. A la hora de comer no nos dirigimos la palabra, hasta la cena cuando Carlos me dijo:
-Carlos: lo siento, siento mucho si te he hecho algo que te ha incomodado pero es que no me he podido resistir, desde el primer momento que te vi en la estación esperándome quise besarte, quiero que seas mía, no me importa nada si tienes novio o no, o si soy yo el que tiene novia. Todo lo que te digo o hago, lo hago porque me encanta ver cómo te enfadas conmigo, porque cuando te enfadas por lo menos estas por mi y eso me encanta, pero si te molesta dejare de hacerlo.
Y sin acabar de cenar se fue a su habitación. Yo me quede allí, sentada en la silla sin saber qué hacer y qué decir. Yo a Isaac le quería pero no le deseaba. Pero a Carlos, Carlos era el chico malo que a todas nos gusta pero en el fondo tenía un gran corazón como me acababa de demostrar, yo sabía que no había sido fácil para el decirme todo lo que me había dicho.
Después de recoger la mesa me fui a dormir. Y al pasar por la puerta de Carlos lo vi allí tumbado en la cama, si hacer nada, como ausente, y sin saber cómo saque fuerzas para entrar en la habitación y sentarme a su lado.
-Yo: Carlos
-Carlos: no, no hace falta que digas nada, mejor que hagamos ver que no ha pasado ni he dicho nada, total cuando acabe el verano volveré a mi casa y a mi vida.
-Yo: pero Carlos, es que a mí me paso lo mismo contigo, desde que te vi al bajar del tren no he dejado de pensar en ti, cuando beso a Isaac es en ti en quien pienso, cuando lo miro me pongo triste de pensar que no eres tu el que acaricia mis pechos…
-Carlos: cuando te acuestas con él piensas en mi?
-Yo: no. La verdad es que aun no me he acostado con él, Isaac insiste pero desde que tú llegaste no puedo acostarme con él, creo que no sería justo acostarme con él pensando en ti.
Me abrazó con todas sus fuerzas y me volvió a besar, pero esta vez yo le correspondí, mi lengua y la suya no pararon de juguetear. Él me tumbo en su cama y poco a poco me quito la ropa, yo me deje hacer, se quito la ropa mientras yo estaba en tumbada, temblando de miedo y nervios a la vez. Carlos fue acariciándome todo el cuerpo suavemente, con mucha dulzura. Empezó a besarme los senos, bajo hasta el ombligo y siguió bajando hasta llegar a mí rajita, empezó a besarla y a morderla suavemente, luego introdujo su lengua y eso me hizo dar un grito de placer, se entretuvo un poco y al cabo de un momento me dijo:
-Carlos: qué tal? Estas bien?
-Yo: si, como nunca, ahora siéntate en la cama que me toca a mí.
Se sorprendió de lo que le dije y un poco exhausto se sentó en la cama. Yo me levanté y me senté encima suyo, empecé a besarle las orejas, seguí por el cuello y por su torso depilado, al llegar al ombligo me entretuve jugando con mi lengua, y eso le encanto. Luego llegue a su pene, no era mucho más grande que el de Isaac, empecé a besarla y poco a poco la metí en mi boca, iba metiéndola y sacándola despacio y cada vez más rápido, Carlos me cogió de la cabeza y empezó a marcar el ritmo que quería hasta que se corrió en mi boca. Se tumbo en la cama y yo me tumbe a su lado. Se puso sobre mí y me beso.
Estábamos solos en casa mi madre había salido a cenar con unos amigos así que no había riesgo de que nos pillará, así que Calos me cogió, me bajo al jardín y me metió en el agua con toda delicadeza y allí en la piscina del chalet hicimos el amor. Carlos fue tan dulce como yo nunca hubiera imaginado, lo hizo despacito preguntándome en todo momento si me hacía daño. Estábamos allí en el agua era un sensación rara frio por el agua pero caliente por dentro muy caliente, hasta que no puede resistir más y llegue a mi primer orgasmo, chille como una loca pero es que esa sensación me volvía loca, creía que no podía aguantar más hasta que al final nos corrimos los dos a la vez y fue maravilloso.
Después nos dimos una ducha los dos juntos y no parábamos de manosearnos y besarnos, hasta que llamaron al teléfono, era mi madre, que el coche no la había dejado tirada y se quedaba a dormir en casa de unos amigos, entonces Carlos me dijo:
-Carlos: ya que tu madre no viene a dormir, porque no dormimos juntos en su cama¿
-Yo: claro, me parece una idea genial.
Y desde ese día no nos hemos vuelto a separar, yo deje a Isaac, él dejo a su chica y le contamos a nuestra familia lo que había surgido entre nosotros. A mis padres no les hizo mucha gracia pero con el tiempo se han dado cuenta que es un buen marido y mejor padre.
Muchas gracias a todos espero que os haya gustado mi primer relato de los muchos que espero subir.
Accede a los relatos eróticos exclusivos