Por Zafiro
Imagíname con una minifalda, tan corta que llega hasta donde los muslos pierden su nombre y una camiseta de tirantes con un escote bastante sugerente, color negro. Zapatos de tacón, el cabello jugueteando con la suave brisa que hace, me dirijo hacia ti, te saludo con un beso en la mejilla pero rozo mis labios con los tuyos, a la vez que te digo un hola muy sensual cerca de la oreja, y una de mis manos en tu cintura.
Entramos y tomamos algo, me siento frente a tí, cruzando mis piernas y dejando casi ver lo poco que cubre mi mini, me inclino para poner la taza sobre la mesa y mi escote se abre y deja al descubierto la mitad de mi pecho derecho, veo tus ojos que se salen de sus orbitas contemplando el espectáculo que estoy dando.
Me levanto y mi falda se ha subido tanto que deja al descubierto mi minúscula tanga que no deja mucho a la imaginación... me cortas el paso, me das un beso y recorres mi anatomía con tus manos y boca, yo me pongo de espaldas y siento la dureza que se esconde en tus pantalones, y con cada roce de mi trasero parece palpitar, me susurras la oído las ganas que tienes de volverme hacer tuya, que la idea te está volviendo loco con solo verme, yo acaricio tu pene por encima de tu pantalón, queriéndote hacer sufrir un poquito más con tu deseo.
Pones tus manos en mis pechos, masajeándolos, poco a poco vas bajando los tirantes de mi blusa, y al tener mis pezones al descubierto comienzas a lamerlos muy lentamente, me tiras al sofá abriendo mis muslos y tocando mi sexo con tus dedos, hace mucho rato que ya estaba húmedo esperando que jugaras con él.
Metes tu cara y comienzas a comérmelo como antaño lo hacías, luego de hacerme llegar al orgasmo, te pones de pié y te sacas tu pene para que comience a chuparlo y meterlo en mi boca, lo que tanto te gustaba!!!
Luego de un rato viendo tu cara de satisfacción, me tomas y acuestas en la mesa y comienzas a embestirme salvajemente, una y otra vez, oyendo mis gemidos y mi cara de lujuria por todo el placer que me estás dando.
Siento las contracciones de tu pelvis, y veo como llegas al clímax del placer, dejando toda tu leche en mi vagina, te tumbas sobre mí y me besas.