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La primera vez de mi mujer |
Por dandy
Soy un hombre de 35 años, muy caliente y con una armamenta considerable. Mi esposa es más joven que yo, 32 años que los lleva de una manera fenomenal. Mide 1,68, pocas tetas pero bien puestas con unos pezones de ensueño, además de un culazo de escándalo. Como todas las noches, yo me acuesto más tarde que ella porque me quedo un rato en el ordenador y cuando llego a la cama y la veo cojo un calentón espectacular. La noche en cuestión, llegué a la cama y allí estaba ella, tapada con la sábana. Yo, como casi siempre la destapé para observarla. Esa noche estaba espectacular, con unas braguitas de encaje bien metidas en ese precioso culo y una camiseta de tirantes que dejaba ver esos dos pedazos de pezones erectos. Mi calentura fue subiendo considerablemente y sin poder reprimirme me abracé a ella por detrás y empecé a besar su cuello. Ella al notar mi pene en su culo que estaba a punto de rebentar, entendió de inmediato cuales eran mis intenciones y empezó a moverse apretando su culo contra mi tranca. Entonces, empecé a tocarle los pezones y a apretárselos y ella empezó a jadear y a excitarse de sobremanera. En ese momento se giró hacia a mí, se quitó la camiseta, se montó encima de mí sin sacar la tranca del calzoncilo y me pidió que le comiera las tetas. Yo accedí rapidamente y ella empezó a menearse encima de mi tranca que yo creía que iba a estallar. Cuando estabamos los dos supercalientes, ella se levantó, se quitó las braguitas y me bajó los calzoncillos dejando mi pene erecto al aire. No tardó ni dos segundos en llevarselo a la boca y empezar una de las mejores mamadas que he recibido en mi vida. Entonces le pedí si podiamos hacer un 69, a lo que accedió rapidamente. Su coño estaba húmedo, más bien chorreando, y yo empecé a comermelo como buen manjar que era. Al tiempo que le iba comiendo el coño, empecé a subir mi lengua hacía su ano, que se veía precioso entre sus dos imponentes nalgas. Al principio parecía un poco reacía a que jugara con ese agujerito, pero cuando conseguí introducirle un dedo mientras succionaba su clítoris empezó a ceder y a disfrutar de ese apoteósico momento. De repente paró su mamada y se echó para adelanta, empezando a meterse el pene en la vagina y dejándome a mí una de las estampas más bonitas que un hombre puede desear, ver como te cabalgan con la visión de un hermoso culo ante tí. No tardé en empezar ajugar com mis dedos en su ano mientras ella cabalgaba hasta que llegué a introducirle dos dedos. Entonces paró, se dió la vuelta y se puso encima de mí y empezó a follarme dejandome ver sus tetas y su enorme cara de placer. No tardó en correrse y cuando acabó se levantó y se puso a cuatro patas. Yo estaba loco de placer y solo verla en esa postura casi me hacia correrme. Dude por un momento y entonces se giró y me preguntó si no pensaba follarmela por el culo. !!Era la primera vez en muchos años que accedía!! No lo dudé ni un instante,y le acerqué la punta de mi pene al culo. Con suavidad empecé la embestida, llegando a meterle hasta la mitad de mi pene. Tenía miedo de lastimarla y elle me pidió que empujara fuerte, que aunque le dolía le gustaba mucho. Yo entonces la embestí con fuerza, introduciendo todo mi pene hasta dentro. Ella jadeaba sin parar, más cuando empezó a tocarse el coño con una mano e introducirse los dedos. Yo no podía más, así que saqué mi pene, lo apoyé entre sus dos hermosas nalgas y solté la corrida más grande de mi vida, llenando ese culazo de leche. Los dos quedamos extasiados, y tras unos minutos de recuperación, decidimos ducharnos y acostarnos, pero esta vez a dormir.
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