El juego que me llevó a un hotel con mi hijo



Por Teresa Cereza

Saludos amigas y amigos, mi nombre es Teresa, vivo en el Estado de Chiapas, en una comunidad que está aproximadamente a una hora de la capital, soy una mujer que aun no llega a los 40 años por lo que todavía me considero joven, piel morena, labios carnosos, tengo poco busto pero en compensación soy caderona, no soy la más bella ni mucho menos una modelo, aún así me han dicho que poseo cierto atractivo pues como les acabo de mencionar, mis caderas llaman mucho la atención de los hombres, tiendo a subir y bajar de peso con relativa facilidad pues trabajo con mis padres en su negocio de abarrotes, semillas y granos, y creo que eso me sirve de ejercicio; en este momento siento que estoy en mi peso ideal o tal vez con unos tres kilos de mas, no tengo esposo pues los hombres nada mas me embarazaron y me botaron, claro que yo también di pie a que me sucediera todo esto, pues honestamente les confieso que desde que era muy pequeña ya me llamaba la atención todo lo relacionado con la sexualidad humana, fui muy precoz, yo era de las niñas que en la escuela primaria y en la secundaria les enseñaba mis calzones a los niños si ellos me dejaban que yo viera sus ”cositas” o espiaba a mis padres cuando tenían relaciones y así por el estilo, por eso tengo dos hijos, la mujercita que es toda una señorita que es la mayor y mi hombrecito de la casa , como se lo habrán imaginado fui madre por primera vez mucho muy joven, apenas y tenía los 15 años cumplidos y por supuesto que jamás tuve la menor idea de lo que era un condón o algún método anticonceptivo, el papá de mi hija fue un mocoso calenturiento igual que yo, cinco años después me enamoré de un turista de Monterrey que estaba de vacaciones en mi pueblo y quien me ofreció el cielo y las estrellas y obviamente pasó lo mismo que con el primero, me llevó a la cama y se desapareció para siempre de mi vida dejándome con otra panzota, pues de nuevo no tomé alguna precaución, pero para mi fortunas siempre conté con el apoyo incondicional de mis padres, y eso que les fallé tantas veces, yo creo que por ser su única hija me apoyan tanto, a ambos hijos los tuve por parto natural y por supuesto que son mis mas grandes tesoros y motivo de todo mi orgullo.
De repente sí llegué a salir con algún pretendiente a la par de las ”travesuras” que líneas abajo les contaré , mi naturaleza fogosa me lo pide, incluso tuve un novio con el que me entendía perfectamente, de nombre Luis, el sí usaba condón , ya que no deseaba tener familia conmigo y yo mucho menos, siempre buscábamos cualquier momento que tuviéramos libre para estar a solas y la verdad es que con el tuve muy buen sexo todo el tiempo que duramos; hasta que se marchó a los Estados Unidos, sí me pidió que me fuera con el pero sin mis pequeños, obvio me negué y ahí acabó todo, de cualquier forma yo ya iba a terminar con el por las razones que les platicaré mas adelante.

Mis hijos y yo Vivimos en el terreno de mis padres pero hacia el fondo, con nuestras propias recamaras y nuestro propio baño, así que de alguna manera estamos independientes de mis viejos. Fueron precisamente mis hijos quienes me enseñaron a utilizar una computadora y a utilizar el Internet primero para contactar con proveedores para el negocio y segundo para mi uso personal. Quizá se preguntarán por qué escribo esto, pues es una locura, Este domingo tuve que ir al negocio por encargo de mi padre, ya que necesitaba unos contratos que había dejado en el pequeño cuarto que utiliza como oficina, por lo que aprovechando que me encontraba yo sola encendí la computadora, me conecté al Internet, entré al buscador y escribí la palabra incesto y me envió a esta página, y al abrirla, encontré relatos incestuosos de casos similares al mío ; realmente me puse muy contenta al saber que había alguien más en mi situación y por lo que pude observar, existen muchas, muchas mujeres como en mi caso, lo que ha hecho que me quite un gran peso de encima porque me sentía un bicho raro. Nadie sabe nada de esto, ni mis padres, ni mi hija, nadie, y me voy a atrever a contárselos, pues el anonimato ayuda, ¿cierto?, y más que eso, la represión de no poder contárselo a nadie, y esto es un volcán que debe explotar y eso estoy haciendo, el principio de la culminación de todo esto pasó apenas el pasado día 17 de el mes de Octubre, más sin embargo empezó mucho antes cuando un buen día al momento de entrar al cuarto de un hijo para darle las buenas noches justo cuando el se vestía después de haberse dado un baño, no se que me pasó, tal vez fue una reacción innata de mi ser y empecé a jugar con el a que me comía su ”pajarito”, juego que por supuesto yo trataba de tomarlo precisamente como eso, solo un juego y nada mas y a ambos nos gustaba jugarlo, era un juego íntimo que nos acercaba a ambos y a mi me hacía sentir completa al estar al pendiente de mi retoño, sobra decirles que era (es) nuestro juego secreto solo de los dos. Sé que muchos de ustedes me van a tachar de puerca, de perra o de depravada, pero en verdad amigas y amigos, era un acto de amor de una joven madre para con su hijo, era algo único y especial que me hacía sentir muy cerca de el, pues solo quienes somos madres sabemos que ahí vamos a estar siempre a su lado, tengan la edad que tengan nuestros vástagos.

Déjenme comentarles también que en mi casa desde siempre acostumbré a mis hijos a vernos tan solo en ropa interior al salir de bañarnos o al levantarnos, por lo que no era raro que me vieran como si nada en brasier y pantaletas.
Retomado mi historia, al paso de los días obviamente el disfrutaba más de nuestros jugueteos y por supuesto que ya no jugábamos solo después de que el se bañaba, sí por algún motivo yo no iba, el entraba a mi recamara a la media noche cuando ya todos dormían y muy dulcemente me recordaba que ese día no habíamos jugado, y como les menciono arriba, cuando yo entraba a su recamara lo hacía solo en calzones y corpiño, hasta ese momento jamás totalmente desnuda y así empezaba nuestro jueguito, yo me sentía realizada como madre responsable al tener ese miembro en mi boca, estaba al pendiente de mi hijo a mi manera y sin descuidar jamás a mi hija la mayor pues también hasta la fecha estoy al pendiente de ella. He tenido la enorme dicha de ver a mis hijos crecer sanos

Así estaban las cosas, ahora que lo recuerdo, la escena de nuestro juego debió haber sido muy graciosa o muy cachonda, era la forma en la que yo me acomodaba comúnmente: tendidos sobre la cama, como la posición del 69, el boca arriba y yo boca abajo con mis piernas hacia un lado de su cabeza, no encima de el para no aplastarlo con mi peso y mi cara obviamente hacia sus pies a la altura de su pene, recargada sobre mi brazo derecho y con la mano izquierda sosteniéndole el miembro para finalmente introducirlo a mi boca y empezar a jugar, pero para estas alturas el ya no se conformaba con verme nada mas con mi ropa interior puesta y se enderezaba un poco y con sus manos intentaba desabrocharme el brasier, yo hacía una pausa en mi juego, me volteaba un poco y con mi mano le retiraba las suyas de mi broche diciéndole muy suavemente que eso no debía de hacerlo, retomaba mi actividad y a los pocos segundos ya estaban de nuevo sus manitas de traviesas, ahora tratando de bajarme los calzones, tirando del resorte, justo cuando se me empezaba a ver la raya que divide mis nalgas hacía de nuevo otra pausa pero ahora volteé a verlo directo a los ojos y le regalé la más coqueta de mis sonrisas y le guiñé un ojo, pero me reprimí y le volví a decir que no lo hiciera, aun y con todo eso que yo hacía y que tal vez no era para nada lo más correcto, no me sentía preparada en ese momento para permitir que mi hijo me viera finalmente desnuda, aunque sí pensaba en ello, ¡¡que más daba si me veía totalmente encuerada o no!!, pero de nuevo yo misma reprimía una y otra vez ese impulso.

El tiempo siguió y siguió su marcha y en una de esas noches, estábamos en nuestro entretenimiento, misma posición, él igual tratando de quitarme la ropa; esa ocasión no se me olvida que yo estaba muy concentrada en mi labor cuando al poco tiempo sentí un ligero espasmo en mi retoño y cuando menos lo esperaba, sentí un chorro abundante y espeso de sabor raro que se esparcía entre mi lengua y boca, ¡¡era la eyaculación de mi hijo!! Me tomó tan de sorpresa que ni siquiera me percaté que por fin el había podido bajarme las pantaletas y quiero pensar que tal vez el verme la cola también le ayudó a tener su orgasmo, era la primera eyaculación que tenía conmigo en todo este tiempo y la verdad que ahí fue cuando me di cuenta que esto ya iba mas allá que un simple y tierno juego entre madre e hijo, porqué para serles honesta, no soy de hielo, sí me excité con esa reacción que tuvo mi hijo y que yo misma propicié, volteé a verlo, el estaba como asustado al verme con la boca escurriéndome de su semen, me acomodé el calzón en su lugar y sonriéndole coquetamente me acurruqué a su lado, le abracé y le dije que no se asustara ni debía preocuparse de nada, de igual forma le dije que todo estaba bien, que fue una reacción normal de su cuerpo al tener esta clase de estimulo dado que era todo un hombre joven y eso a mí me llenaba de orgullo, me limpié la boca con la mano y ya para terminar el juego de esa noche tenía que hacerle la pregunta: le pregunté si aun iba a querer que continuáramos con esto, ”pues si te empiezas a sentir incomodo de estos cambios que experimentas o ya te sientes incomodo de que yo te vea tus genitales y juegue con ellos de la manera en que lo hago, dímelo mi amor y ya no lo volvemos a hacer”, por supuesto que yo deseaba con todas mis fuerzas que su respuesta fuera positiva y para mi fortuna me dio la respuesta que yo quería oír, contestó que sí deseaba continuar con todo esto. Sobra decir que le pedí que de ahora en adelante tendríamos que ser lo doble de discretos. Teníamos que ser mucho más cuidadosos.
Fue por entonces que yo salía con el novio que se fue a los E. U. y a fin de cuentas estuvo mejor pues mi hijo le tenía unos celos terribles, no soportaba y tal vez con justa razón el hecho de que yo a todas luces tenía relaciones con el, castigándome con su desprecio, se encerraba con pasador en su cuarto y ya no quería jugar conmigo y eso finalmente me entristecía demasiado, ya qué yo necesitaba de igual forma el tener su pequeño miembro dentro de mi boca, necesitaba sentir que aun lo protegía, cada día que pasaba que ya no quería jugar conmigo nuestro juego secreto yo en verdad sufría mucho, hasta me retiraba a mi recámara a llorar por horas enteras y pensé que también mi bebé sufría, que yo le estaba haciendo daño, hasta mi hija se dio cuenta del estado en el que me encontraba y me sugirió que me buscara otro novio, pues se notaba a simple vista que con Luis no era feliz, palabras que retumbaron en mi cabeza y decidí mandar al carajó al tipo ese, cosa que no fue necesaria pues como les dije, se fue al extranjero.
Esa misma noche al llegar del trabajo entré a mi habitación y me cambié de ropa, me puse un camisón para dormir y abajo solo mi ropa interior, pasé a darle las buenas noches a mi hija y le pregunté por su hermano, me respondió que se estaba bañando y que ya llevaba un buen rato ahí, me despedí de mi hija diciéndole que moría de sueño pero por supuesto mis pasos se dirigieron al cuarto de baño y mientras mi pequeño seguía bañándose entré a lavarme los dientes, bueno, ese fue mi pretexto, le dije que me permitiera pasar a lavarme, como tantas veces lo he hecho mientras se baña cualquiera de mis dos hijos, no esperé a que me respondiera, entré y cerré bien la puerta y sin darle tiempo de nada me abalancé como perra en celo sobre su pene que estaba flácido, no me importó mojarme toda, chupaba con avidez ese hermoso miembro viril, no tardó nada en parársele gracias a mis succiones y en poco tiempo ya tenia yo de nueva cuenta su carga de semen en mis labios, llorando le pedí perdón una y otra vez por hacerlo sufrir con el idiota ese y encender sus celos, recuerdo que le decía algo así como: ”papito, perdóname por favor, ya no me castigues con tu indiferencia, ya terminé para siempre con Luis”, y antes de que me dijera algo, de nuevo me comí esa preciosidad de pene hasta llevar de nueva cuenta a mi hijo al éxtasis de felicidad, tuve que pedirle que bajara el volumen de sus gemidos pues su hermana estaba en su cuarto y nos podría descubrir, por fin reaccionó, me ayudó a ponerme de pie pues estaba de rodillas, me abrazó por la cintura pegando su cuerpo mojado y desnudo con el mío y yo puse mis brazos alrededor de su cuello, hablamos en voz muy baja para que nadie nos oyera, en ese instante me olvidé de todo, de quienes éramos, mi moral y mi represión contenida todo este tiempo se fueron de una vez por todas a la chingada, nuestros corazones parecían que se nos iban a salir del pecho y me dijo con su cara muy cerca de la mía y con sus ojitos llorosos que yo también lo perdonara, que estaba enfermo de celos y de rabia por culpa del tipo ese y que sí yo aun estaba de acuerdo en continuar nuestro jueguito, intentó besarme en la boca pero un rayo de sentido común, el maldito sentido común, cruzó por mi cerebro, la lógica me hizo hacer una pausa y hacerle unas preguntas de rigor, le pregunté muy nerviosa sí pensó que nuestro juego iba a terminar así, le pregunté el porqué yo, porqué conmigo y no con alguna de las chicas de su edad, dado qué yo era una vieja para el y para acabarla de amolar éramos madre e hijo, el muy maduramente respondió que yo no era ninguna vieja, que aun era joven y bonita, incluso que hasta parecía su hermana mayor y quería que yo, su mamá, fuera su novia, y con estas palabras tan dulces, tan tiernas y tan llenas de amor mi ego se fue hasta las nubes, me hizo sentir la mas deseada y las mujer mas sensual, llena de alegría, emoción y excitación le recordé que no iba a ser lo mas correcto pero que estaba de acuerdo en que fuéramos novios pero en secreto, pues yo no quería para nada un escándalo de consecuencias insospechadas y trágicas que pudiera afectarnos y sobre todo a el, mi nene aceptó de inmediato y siendo ya formalmente ”novios”, nos besamos en la boca, ¡¡por fin!!, nuestras lenguas parecían tener vida propia, se entrelazaban una con otra con verdadera pasión, sus manos bajaron por mi cintura, las metió por debajo del camisón de dormir alzándolo un poco y por enésima ocasión intentó bajarme de un tirón las pantaletas, ese movimiento fue el que me trajo de nuevo a la realidad, me aparté de el para evitar que cumpliera su objetivo mientras le sonreía y le decía que no,
-”aquí no mi amor ”, ¿¿¿entonces en donde???, te quiero ver desnuda mamita, dijo el con verdadera ansiedad, yo le respondí con el ultimo vestigio que me quedaba de cordura que confiara en mi y que tuviera mucha paciencia porque en nuestra casa definitivamente no podíamos dar el siguiente paso, obvio el estaba con las hormonas a mil y no se resignaba y yo aunque lo deseaba tanto como el, no podía ceder ni siquiera un poco por el temor de ser descubiertos, incluso le pedí que por algunos días tendríamos que dejar nuestros juegos, pero le prometí que cuando lo retomáramos iba a ser mucho mejor, le di mi palabra al respecto.
Le di un beso de buenas noches a mi hijo y pasé a retirarme a dormir, no sin antes recordarle que teníamos un asunto pendiente, que esperara mi llamado.

Mientras pasaban los días yo planeaba como y donde dar el gran salto, tenía que ser lejos, donde por supuesto nadie me conociera o me reconociera y a mi”novio” mucho menos, ya eran varios días en los que no habíamos tenido ni un pequeño encuentro y ya me pesaban.
El primer paso de mi plan consistió en comprarme ropa interior nueva, pues quería gustarle mas a mi”novio” y que no me viera con esos calzones grandotes y feos y que a todas luces ya los conocía, me tenía que ver fresca y juvenil, así que le pedí prestada a mi padre su vieja camioneta con la que se surte de mercancía y que yo también manejo cuando la ocasión lo requiere, le dije que iría al centro a recoger unas telas que encargué para hacer cortinas y funcionó, llegué a la tienda y al estar en el departamento de lencería quise que me tragara la tierra por la turbación que se apoderaba de mi, sentía como si toda la gente estuviera observando que iba a comprarme, una señorita vendedora se acercó y preguntó si podía ayudarme, tartamudeando le respondí que buscaba un calzón chiquito y bonito y también que fuera moderno, juvenil , me dijo que me iba a mostrar unas TANGAS que me iban a encantar, ¡¡wow!!, las prendas eran efectivamente diminutas y encantadoras, unas mas atrevidas que otras para mi gusto, incluso la vendedora con una sonrisa y notando que me sentía incomoda me dijo que con una de esas iba a tener a mi novio a mis pies, jajaja, total que para empezar sólo me decidí por dos, una tanga de color negro con flores bordadas en el frente y del mismo color, con un triangulo de tela y un hilo en la parte de atrás y la otra de color amarillo de puro encaje y también con hilo de encaje atrás.

¡¡¡Imagínense!!! ¡¡¡Era la primera tanga que me compraba en mi vida, a mis 36 años!!!

Saliendo de ahí ya mas relajada me dediqué a recorrer las calles para completar la segunda parte de mi plan, finalmente encontré lo que buscaba sobre la carretera, de nuevo nerviosa tomé algunos datos y por fin me dirigí a casa. Entrando en mi recamara de inmediato me encerré bajo llave y me probé las prendas, sentí muy raro y hasta un poco incomodo tener metido entre mis nalgas ese hilo, pero al verme al espejo noté que efectivamente la tanga se veía muy cachonda, me sentí la mas sexy de todo mi pueblo, jajaja, después lavé las prendas pero no las tendí donde tiendo el resto de la ropa, no quería que nadie las viera, solo mi ”novio” las iba a ver y nadie mas.

Por fin llegó el sábado, ese sábado 17 de octubre que jamás olvidaremos, era ese día o nunca, las piernas me temblaban, todo el cuerpo me temblaba de felicidad y de los nervios, de nueva cuenta los nervios, pero tuve que armarme de mucho valor, ya estaba decidido y no iba a dar marcha atrás, iba a ser mí gran día, nuestro día, tenía una cita que cumplir con un hombre joven y apuesto, me sentía como quinceañera en su primera cita de amor, me di un buen baño y no me arreglé mucho para no levantar sospechas, solo un poco de lápiz labial rojo en mi boca, blusa blanca, pantalón negro y abajo brasiere blanco y mi precioso calzoncito de color negro, la tanga amarilla iba a ser para la siguiente ocasión, por supuesto que iba a haber una siguiente, tomé mi bolso y puse dentro un perfume y otros artículos personales, avisé a mi hija que iba al centro y que me llevaba a su hermano para ayudarme a cargar algunas cajas, a mis padres les dije lo mismo para que de nuevo me prestaran la vieja camioneta que iba a ser más que indispensable para el correcto funcionamiento de mi cita de amor, eran cerca de las 2:00 de la tarde, a mi ”novio” no le mencioné absolutamente nada, tenía que ser una linda sorpresa, su abuelo le dijo que me acompañaría al centro, cosa que no le agradó para nada, se subió molesto a la camioneta, me dijo que por acompañarme ya no iba a poder seguir tomándole fotos a los cuervos de las milpas, con una cámara que le regaló su abuelo hace un año, desde que vio una vieja película donde salen esas aves se aficionó a ellas, este es uno de sus pasatiempos preferidos, aparte del otro, jijiji, también me dijo que por mi culpa se le habían escapado dos ejemplares que estaban muy padres y bla bla bla, yo solo le respondí muy seria que quisiera o no me tenía que acompañar porque yo no podía cargar cosas pesadas.

En el trayecto yo iba fume y fume y el seguía encabronado, hasta que me preguntó si me pasaba algo pues me notaba muy inquieta, respiré profundamente y finalmente le dije que no íbamos por ninguna caja. Preguntó que entonces a donde nos dirigíamos, solo le sonreí y le cerré el ojo y ahora el inquieto y nervioso fue el pero ya no preguntó mas.
Antes de llegar a nuestro destino le pedí un enorme favor haciéndole ver con razones obvias que era indispensable que hiciera todo lo que yo le dijera si es que en verdad quería estar conmigo a solas pero sin revelarle en ningún momento hacia donde estábamos por llegar: le pedí que se pasara a la parte de atrás de la camioneta y que se acostara y se quedara bien quieto, me orillé y cuidando que nadie me viera le eché encima unas mantas, unos periódicos, unos cartones y todo lo que encontré que previamente había puesto en la camioneta la noche anterior para cubrirlo por completo, para esconder y proteger a mi ”novio” de miradas acusadoras e inquisitivas, le dije que solo sería por un instante, que soportara el calor solo un poco mas y que por lo que mas quisiera no se moviera ni tantito y mucho menos hablara, llegamos por fin pocos minutos después, orinándome de los nervios crucé la entrada, me salió al paso un hombre que me cobró cierta cantidad y hasta preguntó si iba yo sola, y todavía mas nerviosa, temblorosa y sudando frió le respondí con voz entrecortada que mi esposo ya no tardaba en llegar, el tipo ese solo se sonrió, hasta que finalmente pude entrar al lugar que me designó, bajé rápidamente de la camioneta y cerré muy bien la cortina…..¡¡¡¡Estaba en un motel!!, ¡¡¡entré a un motel con mi ”novio”, con mi propio hijo!!!, ¡¡¡no lo podía creer!!!, el corazón me iba a estallar, pero ya estábamos ahí y que pasara lo que tuviera que pasar, abrí la parte de atrás y le pedí que no hiciera ruido, quité todo lo que tenía encima, le ayudé a bajar y el pobrecito estaba todo desconcertado y asombrado…

-¿en donde estamos, mami?
-shhh, baja la voz, no digas nada y entremos a la habitación, estamos en un motel.

De nuevo yo ya había prendido otro cigarro de los nervios, y tomados de la mano entramos a donde sería por esa ocasión nuestro nidito de amor.

Al entrar y cerrar bien la puerta en verdad quise salir huyendo de ahí, me traicionaba el subconsciente que me decía que todo esto para nada estaba bien, pero ya estábamos ahí, yo ya había pagado el alquiler y finalmente ambos deseábamos con todas nuestras fuerzas que llegara ese momento, ya no podíamos echarnos para atrás.
Nos sentamos sobre la cama, yo encendí el televisor para relajarme un poco pero cual sería mi sorpresa que lo primero que se apareció en la pantalla fue una película pornográfica y creo que al ver en esos instantes dichas imágenes fue lo que nos ayudó a darnos valor.

-Corazón, pues... por fin estamos los dos solos…, le dije yo tomando la iniciativa y acariciando sus manos.
-Aquí nadie nos va a molestar mi amor, aquí me voy a entregar a ti, voy a ser tuya sí tu así lo quieres…creo que jamás has tenido experiencia con alguna chica, mi vida, ¿o sí?, por lo que así será aun mas lindo- yo le decía todas esas palabras para ayudarlo a que se sintiera cómodo, en confianza y a gusto conmigo y se olvidara de la pena y de cualquier turbación que pudiera sentir, el respondió sinceramente que aun no había tenido relaciones con nadie y yo le creí, pude ver en sus ojos que no mentía. Iba a ser un verdadero acto de amor de una madre para con su hijo y el tenía que disfrutarlo al máximo.
Acerqué mi boca a la suya y los besos con pasión no tardaron en llegar, tendidos sobre la cama, yo encima de el, sus manos recorrían con locura todo mi cuerpo, me separé de sus labios y empecé a desabrocharle su camisa mientras le besaba su pecho, su estómago, el terminó de quitársela por completo, seguí con su pantalón, lo desabroché, bajé el cierre y se lo saqué de las piernas dejándolo solo en sus boxers y con su bulto a todo lo que daba, acaricié su pene por encima del boxer y por supuesto el ya quería tenerme desnuda, se abalanzó sobre mi y con verdadera ansiedad intentaba quitarme la blusa, hasta me la rompió un poco en su desesperación.

-Espera, mi amor, le dije yo tratando de calmarlo un poco, -antes de que me veas encuerada tengo una sorpresa para ti que quiero mostrarte.

-ay mamá, es que ya no aguanto…

-lo se corazón, y de verdad que yo tampoco, pero en serio, antes de que me veas totalmente sin ropa, te va a gustar lo que te voy a enseñar, te lo garantizo ¿me dejas que te lo muestre?, déjame entrar al baño para ponerme lista con tu sorpresa, ¿ok?

Finalmente accedió no de muy buena gana, ya en el baño, ¡fuera blusa, fuera pantalón!, me quedé tan solo en brasier y en mi linda tanga negra, me puse algunas gotas de perfume, lavé mis dientes para quitarme el olor del cigarro y ya estaba lista, que sucediera lo que tendría que suceder, abrí un poco la puerta y le dije:

-Cierra tus ojos cariño, tu”novia” ya va a salir, pero cierralos bien. No los abras hasta que yo te diga porque me voy a enojar mucho si lo haces.
-Si mamá, ya los tengo bien cerrados
Salí del baño, el estaba acostado en la cama y efectivamente con los ojos cerrados.
Me paré en frente de la cama y le dije que ya podía abrirlos.
-ay mamita, que hermosa te ves con ese calzón tan chiquito, ese no te lo había visto antes
- sí amor, le respondí, me lo acabo de comprar solo para ti, para que me veas guapa, y diciéndole eso me di la vuelta para quedar de espaldas a el y que pudiera observar lo nalgona que estoy con esa tanga que no me tapaba absolutamente nada, me agaché por completo para que tuviera todavía un mejor panorama de mi cola, me recogí el cabello con una liga, le modelé para que me viera en todos los ángulos, para esto el ya se había cambiado de lugar, ya estaba con su cara cerca de mis glúteos para no perder detalle de nada, lo que me causó gracia.

-Mi vida, como si nunca le hubieras visto la cola a tu mamá, ¿recuerdas que ya en alguna ocasión me la pudiste ver?

-pues si, mamita, pero no con ese hilito que se te mete en la rayita y que hace que se te vea una colota muy rica, me dijo con agitada respiración.

-¿¿puedo…puedo quitarte la tanga, mamita??? Preguntó muy ingenuamente, yo creo que a sabiendas que yo no le permitía anteriormente que me bajara los calzones, jijiji.

- Bebe, ¡¡¡puedes quitarme todo lo que te estorbe!!! Soy tuya, soy tu novia, Respondí yo ya excitada.

Se abalanzó sobre mí y rodeó con sus manos mi cintura, las subió por mi espalda mientras nos besábamos, desabrochó mi brasier, cosa que le costó un poco de trabajo, mis senos pequeños salieron de su prisión con los pezones duros, los observó, me los besó tiernamente dándome también pequeños mordiscos y sin dejar de abrazarnos me fue dirigiendo hacia la cama, me acostó sobre ella, besó mi cuello, de nuevo mis senos, los pezones me los mordía suavemente y eso me ponía a mil, siguió por mi estomago, besó mi ombligo y por fin sus manos se dirigieron a mi diminuta prenda íntima, con verdadero placer que se veía reflejado en su cara me la quitó deslizándola lentamente por mis piernas, ese momento me pareció eterno, deleitándose con la vista que yo le ofrecía, mi vulva estaba muy lubricada y cuando por fin me tuvo completamente desnuda para el solo, yo creo que por instinto metió su lengua en mi vagina, que yo ya sin pudor alguno se la mostraba, haciéndome ver estrellitas de placer, movía su lengüita en círculos, de arriba hacia abajo, estimulando mis órganos internos, yo solo me tocaba mis endurecidos pechos….
- detente papito, detente – tuve que decirle, aunque yo realmente no lo deseaba, pero lo detuve porque no iba a dejar a mi rey sin su recompensa.
- ahora me toca a mi hacerte sentir muy rico mi vida
me levanté y le pedí que ahora el se acostara boca arriba, le quité sus boxers que aun llevaba puestos y apareció ante mi ese hermoso pene que adoro tanto, totalmente erecto y con liquido pre seminal brotando de el, de inmediato me lo llevé a mi boca y lo chupé golosa, con mas deseo que cualquier otra ocasión pero ahora no me puse en la posición como del 69 que acostumbrábamos, ahora yo estaba de frente a su pene pero como que no me acomodaba así, jijijiji, pasaba mi lengua por su cabeza húmeda, por sus testículos y sus gemidos me ponían mas caliente, cuando su respiración se agitó mas me detuve pues no quería que se viniera en mi boca y mirándolo a los ojos le sonreí y me monté despacio sobre su pene para que el sintiera también como se hace el amor por completo, porqué eso era lo que estábamos haciendo, un acto de amor entre dos personas que se aman con locura.
¡¡¡Por fin ese miembro me penetraba, y era el miembro de mi propio hijo y novio y ahora amante!!! Podía sentir como el glande se abría paso por mis pliegues vaginales llegando hasta dentro de mí ser, empecé a moverme de arriba hacia abajo, primero despacio, después mas rápido como si me estuvieran dando ataques epilépticos, jijijiji, su pene entraba y salía de mi vulva rozándola deliciosamente, yo arqueaba mi cuerpo de un lado a otro y creo que mi bebé me decía entre gemidos que no me detuviera, que me moviera mas rápido hasta que se quedó quieto y sentí una potente carga de semen que me inundaba las entrañas, ¡¡¡qué sensación tan mas placentera!!!, me recosté sobre el y su cuerpo sudoroso quedó pegado al mío, descansamos por algunos momentos mientras reíamos como locos, como si hubiéramos acabado de hacer unas gran travesura de la que fuéramos cómplices, que efectivamente si lo éramos, al poco tiempo ya estábamos de nuevo con los besos y las caricias encendidas, rodamos por la cama como dos fieras apareándose.
- Metemelo de nuevo mi amor, te necesito dentro de mí.

Yo se lo pedía con desesperación y excitación, ahora fue mi turno de estar abajo, abrí mis piernas lo mejor que pude para que el pudiera penetrarme fácilmente, en la posición del misionero, una vez que me tuvo bien ensartada empezó a cabalgarme rítmica y deliciosamente, mis piernas las subía a su espalda y la rodeaba con ellas, posteriormente cambié y subí las piernas sobre sus hombros para que el ángulo de penetración fuera mas profundo y así fue, de nuevo me hizo sentir deliciosas cosquillas con su mete y saca al tiempo que yo intentaba mover mis caderas para que su miembro me llegara mas profundo.
¡¡¡Mi propio hijo me estaba cogiendo y yo estaba que berreaba de placer!!! Me sentí como una verdadera prostituta, pero era la prostituta de mi hijo y solo de el y para el, y en verdad que lo estaba disfrutando, el se movía furiosamente y yo sentía como su duro pene entraba y salía de una forma tan deliciosa mientras yo le enterraba mis uñas en su espalda , cuando de pronto de nueva cuenta mi amor dio un gran quejido y sus espermas inundaron otra vez mi vulva, toda me llenó de su lechita, de esa lechita que yo tantas veces ayude a salir por medio de nuestro juego y que ahora la tenía depositada en mi parte más íntima sin importarme las consecuencias.

Yo me sentí muy pero muy feliz de que mi nene hubiera tenido su primera experiencia sexual conmigo y que yo hubiera estado ahí presente con el para guiarlo y no qué se hubiera metido con cualquier puta de esas que abundan y que a lo mejor le podrían transmitir alguna enfermedad, hasta lloré de la emoción que me causó todo esto, incluso el al ver mis lagrimas me preguntó si me había lastimado.
- no mi amor, no me lastimaste, al contrario, me acabas de hacer muy dichosa, lloro de alegría, de felicidad de saber que todo el tiempo que reprimí a mi corazón valió la pena, ahora si tu así lo quieres podemos continuar o no con esto, toma en cuenta que soy tu mamá y tu mi hijo y esto no esta bien para los demás y de hecho ni para nosotros es lo correcto, si quieres buscarte una novia de tu edad yo lo entenderé mi cielo, le respondí yo.
- tu eres la única novia que quiero, mamita, quiero estar contigo siempre, ¡quiero hacerte muy feliz a mi lado! se que es una locura mamita, pero me gustaría que fueras mi mujer para toda la vida…
Y con esas palabras tan tiernas y bellas di gracias a la vida, pues siempre busqué un hombre que me quisiera con todo su ser y siempre lo tuve en mi casa, a mi lado, apoyándome siempre, el tiempo se detuvo y solo existimos los dos, no me importaba todo el circo que tendríamos que hacer para salir del motel ni el pretexto que tendríamos que inventar en la casa al llegar sin ninguna caja, aunque siempre tengamos que amarnos en secreto será con verdadera pasión.

Que este amor dure lo que tenga que durar, no quiero pensar que tal vez algún día mi hijo se marche y me quede sola, aun así siempre estaré velando por mis dos retoños que son lo mejor y lo único que tengo, a mi hija como les dije anteriormente jamás, nunca la he descuidado ni la descuidaré pues aunque estoy perdidamente enamorada de su hermano ella es mi luz que no se apaga.
Quisiera que me escribieran mujeres, madres de familia en la misma situación que la mía, mujeres realizadas en general, tal vez podamos ser amigas y compartir puntos de vista y varias cosas mas, si gustan en otra ocasión les platicaré de nuestro segundo encuentro, con la tanga amarilla que quedó pendiente.
Escríbanme mucho, besos a todas y a todos.
Su amiga Tere.
Teresa_cereza@live.com.mx







































































Más Relatos Eróticos



Relatos Eróticos

Autosatisfacción
Confesiones
Control Mental
Cybersexo
Dominación
Fantasías
Fetichismo
Filial
Gays
Lesbianas
Infidelidad
Intercambios
Interracial
Jovencitas
Maduras
Maduros
No Consentido
Orgías
Primera Vez
SadoMaso
Sexo Anal
Sexo Oral
Transexuales
Voyerismo
Zoofilia
Otros