Por Carla Blasco
Hola amig@s, después de leer algunos relatos me he decidido a escribir mi historia sexual con mi hermano.
Me presento, soy Carla, una mujer normal, 170 de altura, 65 kilos, ama de casa, 95 65 100, hago deporte con cierta frecuencia, tengo 35 años y estoy casada con un hombre excepcional, Marcos se llama mi marido, 180 de hombre, fuerte, moreno, ojos verdes, pero tiene un miembro un poco pequeño.
Mi marido es guardia de seguridad de una empresa grande de comunicación, y es encargado de un equipo de 10 personas.
Por otro lado, esta mi hermano Jaime de 38 años, y recientemente se ha quedado en paro y a la vez en el trabajo de mi marido necesitaban una persona como mozo de almacen.
Mi hermano vive fuera de la comunidad de Madrid y le acogimos en mi casa hasta que encontrara una vivienda o habitación para poder continuar con su vida. El es soltero.
Resulta que mi marido es guardia nocturno de dicha empresa, con lo que no coinciden mi hermano y mi marido en casa.
Una tarde, acababa de llegar de hacer compras habituales en una casa y mi hermano me dijo que se iba a bañar, despúes de varios minutos, necesitaba entrar al baño a coger mis pinzas para despoblarme las cejas, al entrar, mi hermano estaba en la bañera tumbado, lleno de espuma, nos miramos y le dije que iba a coger mis pinzas, me dijo que pasara sin miedo alguno, yo me acerque al mueble del baño y fallo mio que no doble las piernas, simplemente me agache para coger de la balda mi neceser y dentro las pinzas.
No fuí consciente que le habia dejado a mi hermano enterita mi entrepierna, tras unas braguitas de encage verde esmeralda, por cuyos lados salian parte de mi bello púbico.
Me fuí a mi habitación, noté como mi hermano tras salir yo salió él de la bañera. Una vez en mi habitación me dispuse frente al espejo para empezar con mi función, en ese momento entro mi hermano completamente desnudo, con un miembro erecto, grande, largo, gordo, boquiabierta me quede al ver tal falo.
Javier que haces desnudo, le pregunte, él sin cortarse un pelo y acercandose a mi me dijo que le había ofrecido un espectaculo maravilloso, el cual no veia desde hace mucho tiempo.
De que me hablas, el se pego a mi y recorrio mi gluteo con su mano y me dijo que se la habia puesto tiesa al verme el chochito, yoooo extrañada y el buscó mis pechos con sus manos.
Si mira como la tengo hermanita, me puso una mano en el cuello acerco su cara y me beso en la boca, dirigió mi mano a su miembro y yo recibí ambas cosas sin queja alguna. Ese pene tres veces el de mi marido me dejo impresionada.
Recibiendo su lengua en mi boca, rodeé con mi mano su pene, no lo abarcaba, era descomunal, me volvió a besar yo moví mi mano masturbando ese falo.
Abrió mi camisa, acarició mis pechos por encima del sujetador, introdujo sus dedos y liberó mis pechos de su protector.
Que pechos más bonitos tienes, siempre has tenido unas buenas tetas hermanita, diciendo esto comenzó a lamer mis pezones, recorriendo mis aureolas, cosa que a mi me excita mucho, su mano continuaba atravesando la tela de mis bragas, notaba como mis labios se abrian al paso de sus dedos, yo estaba muy humeda, mi respiración se iba agitando por momentos, le cogí de la cabeza y comencé a besarle en la boca una y otra vez, él me levanto en brazos y me tumbó sobre la cama.
Me desnudo entera, yo solo veía polla, mi fijación era su polla, quería besarla, lamerla, engullirla, tragarla, mamarla, estaba poseida.
Me aferré a su miembro y comencé a recorrerlo con mi lengua, humedeciéndolo entero, sobretodo el capullo, duro, brillante, lo chupe como un niño lo hace con un pirulí, él gemía, acompasaba mi movimiento con sus manos sobre mi cabeza, jugando con mi pelo.
Fuí subiendo con mis besos por su cuerpo deteniéndome en sus pezones, él me dijo que eso le gustaba, mientras mis piernas se abrían para cobijar su polla dentro de mí, entró muy suave, entera de una sola bajada lo introduje en mi chochito, empecé a mover mis caderas, notando como su miembro salia y entraba en mi vagina, yo lo abrazaba con mis músculos vaginales, sintiéndola en todo su recorrido.
Mis jadeos eran muy notables, practicamente gritos, él también gemia, nuestros orgasmos estaban muy cerca, y sentí como un gran chorro de leche caliente inundaba mi cuerpo, su corrida fué muy grande, eyaculó todo dentro de mí, yo me tumbé sobre su pecho, desmonte y lamí en busca de las últimas gotas de su esperma.
´Fué una experiencia maravillosa, y esa misma mañana me entregué a mi marido como nunca lo habia hecho, claro que también seguí entregándome a mi hermano por las tardes, ante esa polla descomunal no me puedo negar.
Bueno les doy las gracias a tod@s, por dejar que libere este secreto que llevo conmigo desde hace cinco meses y deseando que no acabe nunca.
Un beso a tod@s los lectores y lectoras.