Aprendiendo a manejar 2



Por GISELLE

Después de haber aprendido mi primer lección de manejo y algo más con mi tío, toda la familia bromeó al respecto diciendo:
- Qué paciencia que tiene tu tío Andres!
Solo nos limitamos a reír y luego de la cena me fuí al cuarto, me puse la camiseta pijama y me dí vuelta intentando descansar. Realmente había quedado agotada. A los pocos minutos Andres pasó a darme un beso. Se acercó sentándose en la cama y preguntandome si me sentía bien.
- Si. Tengo un poco de sueño -le dije con una sonrisa.
Su mano me acarició entre las piernas y las abrí sin dejarme esperar y me dió un beso en los labios que aproveché para tocar su lengua con la mía como él me había hecho la primera vez.
- Mmmhh... Estás deliciosa mi niña -me dijo.
- Y mojada -agregó moviendo sus dedos en el clitoris.
Me retorcí en la cama y ronronée como una gatita.
- Te puedo besar aquí? -haciendo presión con un dedo en la entrada de mi sexo.
- Si... dije jadeando un poco.
Abrí las piernas al sentir que se posicionaba con su cara y empezaba a lamerme con la lengua.
Puso sus manos por debajo de mis nalgas y me levantó un poco hasta que presionó con la boca en los labios de mi sexo y me lo besaba como a mi boca. La lengua entraba y salía desesperándome porque no podía gemir muy fuerte por miedo a que nos escucharan, aunque sentíamos las risas de los demás afuera en el patio.
Unos minutos fueron suficientes. Me invadió el deseo de apretarlo con las manos y las piernas. Levanté la pelvis para pegarme bien fuerte a su boca y de repente empezé a retorcerme. El orgasmo se exteriorizaba infrenable hasta que poco a poco me fuí calmando. Cuando sacó su boca me dijo:
- Hueles delicioso aquí. Tienes olor al sexo que tuvimos hoy y a "pis". Hueleme a mí y dime si huelo igual que tú, porque acabo de orinar en el baño antes de venir a tu cuarto.
Sacó su pija, se recostó de lado a la altura de mi cara y me la puso en los labios. Tenía un olor que me atraía enormemente y me gustaba. La tenía dura como en la tarde.
- Chúpamela. Te la metes en la boca y la acaricias con tu lengua mientras con tu mano subes y bajas así -me dijo guiando con su mano la mía.
Lo chupé un poco tímida al principio. Tenía que esforzarme un poco con la boca para que pudiera entrarla. Me lo hacía en la boca como me lo había hecho entre las piernas.
- Tenemos que apurarnos porque en cualquier momento pueden entrar.
Seguí chupandosela sin reparar en lo que me había dicho. Andres se movía más rápido y de pronto me empezó a decir:
- Así! No pares! Sigue! No dejes de chuparme.... intenta tomarte la leche que te voy a dar.
Nunca había hecho algo así. No tenía idea cómo iba a hacerlo. Me dejé llevar por el momento y aprender.
Lo miré con la pija dentro de mi boca y la saqué sin dejar de manosearlo con mi mano y le pregunté:
- No sé cómo hacerlo...
Me miró y dijo
- Solo chupa que me vengo ya! Sigue mirándome así...!!
Entonces me dí cuenta de lo que me decía. Un chorro invadió mi garganta, de pronto, sin aviso. Intenté aguantarlo en la boca por un momento para tragar y cuando lo hacía, otro chorro volvió a llenarme la boca y me atraganté un poco. Tosí y la saqué de mi boca pero no dejé de pajearlo con la mano y el tercer chorro fue a parar a mi cara y el pelo mientras terminaba de tragar lo que tenía adentro. Pero me quedé con la mano agarrandolo. No quería soltarsela. Me sentía extremadamente bien. Me gustaba demasiado pajearlo.
Poco a poco su pija se fue achicando y poniendose mas blanda.
- Chupame lo que queda.
Y así lo volví a hacer. Tal cual me lo pedía la metí otra vez en la boca y chupé lo que podía y luego la solté porque él se acostó al lado mío y empezó a besarme. Me chupaba los labios, la lengua. Nos abrazamos y me dijo:
- Te gusta?
- Si...
- Cuanto?
- Mucho.
- Tienes ganas de coger?
- Si.
- Quieres ir a coger conmigo mañana temprano como hoy?
- Si.
- Bien. Te vengo a despertar. Ahora descansemos.
Se levantó y se fué.
Me quedé pensando. Con los ojo abiertos mirando al techo. No podía creer lo lindo que se sentía tener sexo! Ese olor me había quedado impregnado en la cara y entre las piernas. Debajo de las sábanas se sentía.
No habían pasado cinco minutos y mi madre pasó a darme las buenas noches desde la puerta, con la mano.
Unos minutos después mi padre entró y se sentó al lado mío. Me acarició la cara y me dió un beso. Se quedó un poco en esa posición. Creo que sentía el olor a sexo porque dejó su mejilla pegada a la mía y lo sentí respirar un poco mas fuerte de lo normal.
Lo abracé y nos quedamos así unos minutos.
De repente se levantó como un resorte. No sé qué pasó. Me imagino algo... Quizás reaccionó al olor.
Me dijo:
- Bueno hijita. Hasta mañana. Que descanses.
- Si papi.
- ¿Estas bien?
- Si
- ¿Contenta?
- Claro.
- Y la estas pasando bien?
- Si. Mucho -dije pensando en el sexo con el tío Andrés.
- Bueno. Hasta mañana. Y se fué arrimando la puerta sin cerrarla.
Me dormí.



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