Mi primera vez infiel.



Por DanielaSex

Hola mi nombre es Daniela y tengo 16 años de edad, lo que les voy a contar sucedió haces poco más de un año, soy blanquita, de cabello rubio y unos ojos verdes muy lindos no soy una modelo pero si tengo un cuerpo bien formado, mido 152cms y peso 50kgs.

Todo comenzó con mi novio Santiago el es 8 años mayor que yo tenía 23, el practica básquet y siempre al terminar sus entrenamientos van a casa de Joe a jugar video juegos, Joe es un negro alto muy acuerpado bastante intimidador con su tamaño mide 192cms y pesa algo asi como 95kgs, 10 años mayor que yo el tenia 25 y él es el protagonista de mi relato.

Los únicos contactos sexuales con mi novio eran las caricias y yo le hacía sexo oral nunca permití que él me lo hiciera, pero yo si a él y la gran mayoría de las veces lo hacía mientras el miraba videos xxx, que por lo general eran de hombres negros con enormes penes y el siempre decía así lo tiene Joe, no sé porque lo decía si era que ya se lo había visto o al igual que yo fantaseaba con Joe, de ahí nació mi gran curiosidad y excitación hacia Joe.

En algunas oportunidades yo acompañaba a Santiago a casa de Joe a sus tardes de juegos en la casa siempre estaban entre 4 y 7 amigos todos esperando a jugar en la consola, y yo siempre procuraba ir lo más sexy posible ya que aunque Joe sabía que era novia de Santiago el no dejaba de coquetearme de una manera muy acosadora, yo me ponía muy nerviosa de que mi novio o alguno de sus amigos notara la manera en que él se comportaba conmigo, yo la verdad aparte de nerviosa me excitaba mucho en sentirme deseada por Joe.

Un día mientras yo estaba en la cocina sirviendo unas gaseosas para todos y Joe entro, estábamos solos pero la casa llena, yo tenía una falda muy corta y debajo unos hilos muy pequeños casi diminutos, así que Joe se me acerco y me empezó a besarme el cuello estaba muy excitada y a la vez muy nerviosa de que alguien nos sorprendiera en esa situación, Joe empezó a meter su mano debajo de mi falda y con gran dificultad metió un dedo en mi ano, me sentía sucia, la más perra de las mujeres y a la vez muy excitada, no besamos y él seguía jugueteando con mi ano, hasta que sucedió lo que era inevitable entro a la cocina un amigo de mi novio y nos vio en pleno, afortunadamente quien nos pillo no dijo nada y fue muy discreto, después de eso deje de ir a la casa de Joe por un par de meses y seguía con mi novio como si nada, pero siempre pensaba en ese negro enorme y hermoso.

Fue hasta que un día recibí una llamada de Joe, de inmediato al escuchar su voz me puse húmeda muy excitada, el me dijo que no podía ir a entrenar ya que se había lesionado un tobillo y que mi novio Santiago iba a ir en la tarde a su casa como siempre, que por que yo no iba a sus casa y hablábamos de lo que había sucedido mientras esperaba a que llegara Santiago, yo sabía que era lo que quería aun así me puso una cita con más de 3 horas de anticipación a la llegada de Santiago y yo acepte, ya que coincidencialmente mi novio me había pedido que nos viéramos en la casa de Joe para luego salir juntos.

Me fui con una falda corta sabia que le gustaban a Joe, al igual que por una conversación que escuche le gustaban las vaginas depiladas así que eso hice dejarla como seguramente le fascinaría, al llegar a su casa el me atendió en la puerta lo vi sin camisa pero detrás de la puerta más de medio cuerpo, cuando entre el estaba completamente desnudo, vi su cuerpo tonificado y su maravilloso pene aunque no estaba erecto me excite muchísimo, inmediatamente el se arrodillo frente a mi metió sus manos debajo de mi falda y me arranco las tangas de un solo tirón, nunca me habían besado en la vagina nunca lo había permitido, pero el sin preguntar ni pedir autorización ni consentimiento lo empezó hacer, me temblaban las piernas me sentía en el cielo, me fascinaba lo que hacía y como lo hacía, de un momento a otro paro y me miro a la cara y me dijo sé que eres virgen y hoy no dejaras de serlo, pero tu culito no te lo perdono, en ese momento no entendí lo que me estaba a punto de pasar.

Se levanto me tomo de la mano y me llevo al sofá, el se sentó y me pidió que me arrodillara frente a él en medio de sus piernas lo hice y antes de que me pidiera otra caso yo le teme el pene con mis manos y lo metí en mi boca, ya estaba erecto y era como lo había visto en esos videos, enorme a duras penas me podía meter en la boca hasta la cabeza y todavía sobraba muchísimo más por entrar era más de 2 veces el pene de Santiago tanto de largo como de grueso, no lo podía creer era hermoso y sabroso, hay entendí que era lo que me iba a pasar, ese enorme pene negro iba a estar dentro de mi estrecho y virgen ano.

Seguí mamándosela con la firme intención de no dejar de hacerlo hasta que se viniera con eso podía evitar que me penetrara, el me decía que no mas y yo no dejaba de hacerlo, el entendió que era lo que yo quería y lo permitió, lo hice hasta que el empezó a moverse como loco me decía que se iba a venir y que lo quería dejar todo en mi boca, esto no era nuevo para mí ya lo había hecho con Santiago, pero esta vez fue totalmente diferente, su semen era extremadamente espeso, de un olor penetrante y la cantidad que dejo en mi boca fue suficiente para dejarla completamente llena, a diferencia del semen acuoso y lo poco que eyaculaba Santiago, sin que Joe me lo pidiera y sin que antes lo hubiese hecho antes me lo comí y seguí besándoselo en el pene hasta que me pidió que parara que yo no podía aguantar más.

En ese momento me sentí aliviada, creí que ya se le iba a quitar la idea tener sexo anal y que iba a ver de nuevo a mi novio siendo infiel pero virgen aun de mi ano, me senté junto a él y nos empezamos a besar, aun tenía el sabor de su semen en mi boca pero creo que él no lo sentía, yo aun lo sentía en mi garganta y como seguía bajando a mi estomago, nunca me lo había comido si lo había saboreado pero nunca creí llegar a hacerlo, mientras nos besábamos me sentía muy bien me perdía en sus brazos y me sentía protegida, ya era casi hora de que llegara Santiago y sus amigos a casa de Joe, me sentí salvada por la campana.

Joe estaba nuevamente erecto y no había pasado más de 15 minutos de que hubiera eyaculado, me dijo vez como esta y no dejara de estar así hasta que lo dejes entrar en tu culito, le dije que ya estaba próximo a llegar Santiago y que mejor lo dejáramos para otra oportunidad, el se rio de manera irónica y cínica, me dijo te repito tu culito hoy no te lo perdono, se paro del sofá me acostó boca arriba justo al borde del sofá y él se arrodillo frente, quedaba apenas su pene al frente de mi culito, empezó a acariciar mi ano con su pene hasta que por fin lo ubico en el sitio preciso, solo había entrado la cabeza en mi ano y ya tenia lagrimas en mis ojos del dolor tan fuerte que sentía, le suplique que lo sacará pero lo dejo hay por un rato, me dijo deja que se acostumbre a sentirlo dentro de ti.

Luego de un rato de meter si sacar suavemente su pene en mi culito adolorido empezó a aumentar la velocidad y la fuerza lo que antes era un dolor insoportable se convertía en unas sensaciones excitantes, mi vagina se puso muy húmeda y yo la acariciaba para sentir más placer al que ya me estaba dando, por más de media hora sentía ser penetrada por semejante mastodonte, mis caderas, mis piernas y en especial mi ano no resistían mas penetradas pero él no paraba, solo me decía que ya estaba a punto de venirse y aumentaba mas la velocidad y la fuerza de sus penetradas, hasta que sentí un grito de placer por parte de Joe, había dejado su semen en mi culito, estuvo unos instantes dentro luego de eyacular y cuando estaba por sacarlo de mi ano, tocaron a la puerta era Santiago y los demás amigos, yo no podía moverme de lo adolorida que estaba, por mi que abriera la puerta y todos incluso Santiago me vieran como estaba, con el ano destrozado y completamente extasiada de placer y dolor.

Como pude me baje la falda, no encontraba mis tangas y tenía el cabello despeinado y la blusa arrugada, el sofá y media sala no estaba en su sitio, en el ambiente se podía percibir el olor a sexo, sudor, semen y sangre, cuando Joe abrió la puerta y entraron a la casa yo no podía de la vergüenza, Joe estaba semidesnudo, sudoroso y yo como una vagabunda despeinada y con la mirada al suelo por la culpa que sentía, todos incluyendo a Santiago sabían lo que había pasado omitiendo el detalle de por donde lo hizo Joe era evidente que acabábamos de tener sexo, Santiago se dio la vuelta y salió de la casa lo mismo hicieron los demás salieron y quedamos nuevamente Joe y yo solos, me arregle y arreglamos la casa, le pedí que me acompañara a mi casa que tenía miedo de encontrarme a Santiago y de lo que pudiera hacer.

Ese día termine mi relación con Santiago, y con Joe pues bueno al día de hoy sigo virgen de mi vagina cosa que a Joe no le importa ya que una vez a la semana lo hace en donde a él le gusta y me ha enseñado a disfrutar, no somos novios solo amigos especiales y con derechos.

Siento lo que paso con Santiago, pero así es la vida y así pasan las cosas, espero le agrade y excite mi relato.



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