Con mi mujer nos llevamos bien, tenemos buen sexo, pero sin hacer tríos o cosas un poco raras, pero sucedieron cosas... Mirta y yo somos los dos profesionales, sin hijos, y si bien no somos ricos tenemos un buen pasar. Uno de los pequeños lujos que nos damos es tener una empleada que se encarga de la limpieza. Cuando la señora que limpiaba se tuvo que ir mi mujer contrató a Liliana, una mujer de 25 años que tiene (tenía porque ya se fue) un cuerpo fantástico. Buenas tetas, delgada, de cabello negro. La verdad es que desde el día que llegó que tenía ganas de echarme un polvo con Liliana. Una noche, cogiendo mi Mirta, le comenté sobre las buenas tetas que tenía Liliana. Entonces mi mujer me dijo: "ni se te ocurra cogerte a Liliana. Es muy buena empleada y no quiero perderla". Le dije que por supuesto que no pensaba eso, que solo le había hecho un comentario, a lo cual me dijo: "yo te conozco y sé cuanto te gusta coger". Con eso se terminó la conversación. Lo que no se terminaron fueron mis ganas de coger con Liliana. Pasaron un par de meses y en una oportunidad que Mirta no estaba en casa terminé cogiendo con Liliana. Buen polvo, pero lo más increible fue de lo que me enteré. Como mi relación con Liliana ya era super íntima me contó que Mirta cogía con Raúl. Raúl es un amigo mío y ella había escuchado varias conversaciones telefónicos entre Mirta y Raúl. Sorprendentemente no me puse celoso. Yo también le había metido los cuernos a Mirta, y no solamente con Liliana... Liliana se terminó yendo al poco tiempo y yo no continué mi relación con ella. Un día traté de hacerle caricias a Mirta en la cama y me dijo: "hoy no ando con ganas". Me dio un poco de furia y le dije: "¿qué te pasa? ¿estuviste cogiendo con Raúl y se te fueron las ganas? Mirta se sentó en la cama, se quedó en silencio un rato y me preguntó: ¿y por qué decís eso? Le dije que lo sabía y si bien lo nego un par de veces terminó por confesármelo. No sé por qué pero me di cuenta que estaba muy excitado y a los pocos minutos estábamos cogiendo con Mirta con una pasión que yo desconocía. La trataba bruscamente mientras cogíamos y me di cuenta que eso la calentaba muchísimo. Entonces le dije "cogeme como te lo cogés a Raúl y contame todo". Al principio se negaba pero como yo insistía me empezó a contar mientras se sentaba sobre mi pija. Yo estaba tan caliente que creo que acabé como cuatro o cinco veces, algo raro en mí. Ya después de una larga sesión de sexo le confesé un par de mis infidelidades. Resultado: seguimos casados pero de vez en cuando nos tomamos nuestros días "libres" para tener sexo fuera del matrimonio. A veces nos contamos lo que hicimos y tenemos muy buen sexo mientras lo hacemos.