Esta historia es la segunda parte de mis pequeñas noviecitas sexuales, que ahora tienen 15 y 16. Puede entenderse como la tercera parte, la segunda la dejaremos para el final. Quizás antes les relate, lo que ocurrió con Mónica, una de mis nenitas del Harem.
Bueno ahora va esta. Recuerden que mis historias ocurrieron ya hace más de 9 años.
Si leyeron la primera parte de esta historia. Recordaran que Carola y Nancy fueron mías al terminar el cumpleaños número 15 de Carola.
Pues bien, dos meses posteriores a este primer encuentro con ellas, y cuando la rutina de irnos todos los días a tomar el bus, en la esquina de nuestras casas vecinas. Ellas a su colegio y yo a la facultad de medicina.
Después de dos meses de disfrutar de los encantos de mis dos noviecitas, en lo que llamábamos nuestros sábados “días secretos de folladas”.
Nancy, la mayor de ellas, al ir camino al autobús, con una cara de felicidad me comunica que este fin de semana celebrara su cumpleaños número 17, y que yo seré el invitado principal.
Mis tíos y sus padres ya se habían acostumbrado a nuestra amistad, y como ellos acostumbraban a tomar sus cervezas en casa de mis tíos, como se enteraron Uds., en mi Historia anterior, nos quedábamos solos hasta tarde en casa de ellas, supuestamente jugando a las cartas.
Carola entusiasmada me consulto, si no tendría otra cosa que hacer el sábado. Yo me hice el interesante pero me moría de ganas de que llegara el sábado, pues sabia que aun cuando nuestros juegos sexuales eran esos días y disfrutaba de ellas. Este sábado seria especial por el cumpleaños de Nancy.
Los sábados eran fabulosos con mis dos vecinitas. Ellas habían perdido su virginidad conmigo hacia ya dos meses y todos los sábados, jugábamos juegos de seducción y me las follaba a las dos, jugando desnudos por toda la casa, Mientras sus padres y mis tíos seguían en su rutina sabatina de cervezas.
Ellas se escondían en algún rincón de la casa y yo salía a sus encuentros y a la que atrapaba primero, debía cumplir mis requerimientos sexuales. Teníamos un libro del Kamasutra que debía abrir en un pagina al azar y la postura que saliera debimos hacer, sin que ellas pudieran oponerse.
Mis dos vecinitas habían aprendido conmigo ha hacerlo maravillosamente, siempre quedábamos extenuados de tanto fallármelas.
Ellas nunca paliaban, eran cómplices en esconderse, De seguro se ponían de acuerdo a quien debía atrapar primero, ya que siempre por una extraña casualidad era una vez cada una.
Hacia con una la carretilla, con la otra la dominada, la del mono etc. etc. Creo ya habíamos repetido el Kamasutra como cien veces.
El día del cumpleaños, fue muy parecido al cumpleaños de Carola.
Vinieron los mismos invitados, tomamos muchas gaseosas y el acostumbrado canto de feliz cumpleaños, terminando con la partida del pastel.
Al cabo de unas hora .los invitados comenzaron a partir y mis tíos y los padres de mis vecinitas, se fueron a casa del lado de mis tíos, que Uds., recordaran yo vivía allí mientras estuviera en la Universidad.
Cuando los adultos salían y nos daban las recomendaciones de rigor, señalándonos que no jugáramos a las cartas hasta tan tarde, se marcharon. Nosotros sabíamos que eso era para largo, ya llevábamos dos meses de intensos días de juegos sexuales y lo hacíamos con total tranquilidad. De ello mis tíos y sus padres jamás se habían enterado. Juraban que jugábamos a las cartas hasta tarde.
Mis dos noviecitas se fueron de improviso para su habitación mientras yo ponía llaves a la puerta de calle.
Me dirigí a la habitación como de costumbre, creyendo que nos desnudaríamos y jugaríamos a las escondidas como de costumbre. Grande fue mi sorpresa cuando ví a las dos completamente desnudas juntas acostadas en la cama.
Nancy, la mayor de las hermanas y que este día cumplía 17 años, me dijo:
¿Recuerdas el cumpleaños de Carola?
¿El regalo que le distes el día de su cumpleaños?
Pues bien. Hoy es el mío y tengo el derecho a pedir mi regalo de ti.
Imaginaba lo que se venia, algo que jamás olvidaría el resto de mi vida.
Las dos hermanitas estabas sonriendo en una complicidad que me excitaba. Nancy señalo queremos que nos hagas gozar por nuestros culitos. Que nos hagas gritar de tanto darnos por el ano.
Hasta el día de hoy no me había atrevido a pedirles esto, aun cuando soñaba todos los días como seria abrir un culito virgen. Lo que es mejor aun, “serán dos culitos vírgenes a la vez”.
Lo que me propusieron hizo que mi pene se pusiera de inmediato en alerta y se comenzó a pararse tan duro, que mi broche del pantalón parecía una carpa circense.
Las dos se levantaron y se dirigieron a mí comenzando a quitarme la ropa, Esta vez no era yo el que las atrapaba, Me estaba siendo atrapado yo.
Me quitaban la ropa al mismo tiempo que iban lamiendo mi cuerpo.
Cuando me encontré completamente desnudo entre ambas y me llevaron a la cama.
Como soy yo la del cumpleaños, “dijo Nancy”, quiero que me lo metas a mí primero, deseo sentir esa verga tuya dentro de mi culito y me hagas saltar de placer.
Nancy se puso sobre la cama en posición perrito y con sus dedos abría su culito. Un culito que lamí, bese en muchas ocasiones pero jamás había visto así, tan abierto pediendo que le metiera mí pene que estaba que saltaba y palpitaba de duro.
Me acerque a ella la tome por sus caderas y me propuse meterle mi pene deseoso de entrar, muy lentamente busque el orificio con mi glande y comencé a meterlo, lentamente
Sabia que era un culito que nunca había sido penetrado, así que obre con cautela pero a la vez con mucho deseo.
Cuando metí mi glande, siento como Nancy respiraba aceleradamente tratando de sentir al máximo como iba entrando.
Nancy hecho atrás sus caderas de improviso y mi pene entro de una, completamente en su culo.
Dio un grito desesperado pero agarro mis muñecas que tenia en sus caderas, como haciéndome entender que no se lo sacara.
Cuando sentí que su ano estaba dilatado comencé a bombearle en culo rápidamente.
El deseo y goce comenzó a hacer gozar a mi Nancy como loca. Gritaba y daba gemidos de placer, diciéndome que se lo metiera más y más. Eso a mi me ponía a mil por horas
Al ver esto Carola, creo se éxito, y comienza a mover las piernas de Nancy para que quedara sentada sobre mi y yo de espaldas en la cama.
Nancy comienza amoverse frenéticamente sobre mi pene, y bombea su culito fuertemente dando gritos y palabras de excitación
Carola se monta sobre mi cara y abre su vulvita para que meta mi lengua en ella, mientras le acaricio sus tetitas pequeñitas y duras. Nancy se mueve como loca cuando siento que me vengo con toda una explosión de mi semen dentro de su vientre.
Estuvimos así dándole como 20 minutos y cae sobre la cama respirando fuerte y agitadamente.
Me mira y dice: “que rico se sintió por el culito, si hubiese sabido antes de esto, ya te lo habría pedido mucho tiempo atrás”
Carola, me mira con carita de deseo y me exige que ahora desea ella sentirlo por el culito.
Me pongo acostado esta vez atravesado a la cama y ella se monta sobre mí. Toma mi pene con sus manos que estaba este aun lubricado con mi semen y ella muy mojadita, se lo mete en el ano. Ella siempre fue muy decidida.
Se monta y de una se deja caer sobre el, su rostro parecía desencajarse y da un grito que nos asusto tanto que creímos que sus padre y mis tíos vendrían corriendo desde la casa del lado.
Sin embargo nada paso, ella comenzó a cabalgar sobre mi pene para sentir esa excitación que su hermana había sentido.
Nancy, la cumpleañera se acerca a mi como arrastrándose por la cama, sin sentarse sobre sus nalgas. Me imagino por el dolor que podría sentir. Se acerca a mí y comienza a besarme y a decirme al oído que su regalito carnoso en su culo, había sido maravilloso y muy exquisito.
Carola mientras tanto, seguía saltando al compara del colchón que le ayudaba, al momento que siento que me vengo, ahora dentro de mi noviecita pequeña.
Se toma con sus manos de mis tobillos y abre muy bien ese rico culito y le hecho un chorrón inmenso de semen en su orificio anal, que ahora estaba muy dilatado.
Carola se hecha sobre su costado y me mira con esa sonrisa que tanto me agrada y me hace sentir en hombre mas dichoso.
Mis dos noviecitas, habían sentido lo que era hacerlo por el culito. Nos dirigimos al patio y las llevo cada una a mi lado apoyadas en mis hombros y yo tomándolas de sus cinturas para ayudarles a caminare. Apenas caminaban pero sonreían.
Ya en el patio nos dimos un buen baño con los tarrazos de agua. Recuerden que el agua solo salía hasta temprano.
Yo limpie sus culitos, con acondicionador para que sintieran más suave y les seque, para luego ponerle pomada. Sus culos habían quedado muy irritados y me decían que les ardía. Yo me reía de ello, pero les decía que ya se acostumbrarían y que para el próximo sábado mi pene les llegaría hasta sus barrigas, jajajaja
Es así como Ahora en adelante los juegos de los días sábados de las escondidas. Seran desde hoy con Kamatra anal.