Nunca creí del todo las confesiones de mi esposa….. Soy un hombre actual, tengo 41 años, y considero que he aprendido bastante en esta vida, soy divorciado y vuelto a casar y nunca creí del todo las confesiones de mi actual esposa, comencé a salir con ella tan solo unos meses después de separado, confieso que me atrajo su belleza y escultural cuerpo, buena familia y su nivel educativo nada despreciable, sin embargo al tocar temas íntimos la notaba incómoda y se confesaba motolita e inocente del área sexual, me hablaba de un solo novio con el cual había perdido su virginidad pero que a resumidas cuentas había tenido muy poca experiencia sexual, esto contradecía muchas cosas que estaban a simple vista como por ejemplo las condiciones de su vagina, según mi experiencia, físicamente hablaba de mucha más actividad y sus actitudes sexuales denotaban mucha más experiencia de la que decía tener. Sin embargo esto no me quitó nunca el sueño y se lo atribuí a la desconfianza natural de toda mujer a abrirse íntimamente con un hombre que tenía muy poco tiempo conociendo y que no sabía a ciencia cierta si era el hombre definitivo en su vida. Pasó el tiempo, y en una oportunidad encontré unas sugestivas fotos de ella con un individuo, se vio forzada a aceptar que fue su novio y que también fue su amante, así las cosas comenzó a cuadrar el cuento para dos novios, no le di importancia a ver si así notaba que yo no tenía nada en contra de sus pasadas actividades intimas, pero no sucedió nada, seguía totalmente hermética, al cabo de un año me casé con ella, y a pesar de haber dado el paso que faltaba, no lograba ganarme del todo su confianza y de ninguna manera obtener datos confiables de su vida pasada, por el contrario solo lograba complicar más las cosas ya que al tocar el tema de sus experiencias intimas, más bien recortaba las que ya había dado por hechas, contradiciéndose constantemente, por ejemplo en una oportunidad observando su culo que a todas luces estaba desvirgado, le pregunté algunas cosas y ella aceptó haber intentado sin éxito tener sexo anal, y que por el dolor no había podido llevarlo a cabo, meses después me aseguraba que ninguno de sus “dos” novios había intentado nunca nada con su culito. Esa situación me incomodaba mucho, y el saber que la verdad era otra me carcomía los huesos. Decidí averiguar un poco más y opté por revisar a escondidas sus e-mails, y llamadas telefónicas, al principio no había nada pero a los pocos días encontré unos mensajes de una amiga en su celular que daban a pensar que allí podría encontrar algún detalle importante. Estaba completamente obsesionado con descubrir la verdad, Intervine sus conversaciones y logré una conversación completa con su mejor amiga donde hablaban de sexo oral y de un conjunto de experiencias anales al parecer no tan antiguas, esto despertó más aun mi curiosidad. En mis lecturas de psicología y sexualidad sé de parejas que fantasean con el sexo en grupo o con la participación de un tercero, bien sea hombre o mujer, la inclusión de este tema en el acto sexual propicia la confesión de deseos y experiencias de la pareja bien sea dentro o fuera de la relación. Decidí intentarlo, a los pocos días le comentaba abiertamente mis experiencias sexuales con chicas mientras me la cogía, soltándole preguntas como “¿Así es que te gusta que te cojan? O ¿Así es que te cogían tus novios?, no puedo negar que era sumamente excitante escucharla decir que si.. que así era y que le gustaba mucho que la pusieran en tal o cual posición. Pero como de lo bueno poco, no lograba conseguir una confesión de su verdadera experticia sexual. Seguí intentándolo sin mayores progresos, hasta que decidí dejar de intentarlo. Un día cuando la buscaba al trabajo, no estaba como de costumbre en la puerta del edificio y tardaba demasiado así que decidí bajar del auto y subir a su oficina. Era tarde y ya el edificio estaba prácticamente vacío, así que se me facilitó la subida, tengo muchos conocidos allí y usualmente me detengo en los pasillos a saludar y charlar un poco, al llegar a su oficina no había nadie a la vista y su puerta cerrada con la luz apagada indicaba que tenia rato de haber salido, me dispuse a irme cuando un sonido conocido me puso la piel de gallina, venía de la oficina del final del pasillo, la del jefe por así decirlo… me acerqué sigilosamente para presenciar lo que desde el primer momento sospeché, allí tumbada semi-desnuda en un sillón estaba mi mujer con las piernas abiertas en el aire recibiendo una ferviente mamada de cuchara, el tipo al que no alcanzaba a reconocer, estaba de espaldas y desnudo de la cintura para arriba, señal de que la sesión tenía pocos minutos de haber comenzado, afincaba su cara desesperadamente sobre su vagina devorándola toda, al tiempo que le metía sus dedos en el culo y en la vagina, mi mujer contorsionaba sus caderas emitiendo gritillos continuos ahogados de placer, por momentos tuve una gran confusión de sentimientos encontrados en mi mente, por un lado sentía un poco de ira frente a la traición combinada con un alto grado de excitación al verla allí recibiendo lengua y mano en su entre piernas. Pasaron unos pocos minutos y los gemidos y convulsiones de mi mujer denotaban la llegada de su orgasmo, el joven se incorporó para sacarse la verga del pantalón, no alcanzaba a vérsela así que tuve que moverme para acercarme un poco, la tenía larga y bastante parecida a la mía aunque su juventud la hacía ver más gruesa y fuerte, no tardo nada mi mujer en introducírsela en la boca al tiempo que le hacía una paja rápida, como para acelerarle la erección, en ese momento la confusión e indecisión frente a lo que estaba observando me debatía entre el irrumpir en la oficina y armar un escándalo que terminaría no solo con aquella sesión de sexo sino también con mi relación y con la carrera profesional de mi esposa, o seguir observando hasta que terminara el show, al terminar la mamada y justo cuando el joven estaba a punto de cogérsela tomé mi teléfono y la llamé a su celular, brincó del susto saco el pene de su boca soltándole bruscamente para ir a contestar yo me coloque rápidamente dentro de un cubículo vacío para que no me escuchase, le pregunté donde estaba y me dijo que se había distraído ayudando a una colega y que tardaría unos minutos más en bajar, le contesté que se apurara que no había donde estacionar el auto y colgué. Con mucho cuidado regresé a mi sitio de observación, pensé que por la llamada se alistarían para salir, pero contrariamente habían retomado la faena justo donde la habían dejado, ella le continuó mamando la verga con mas frenetismo que antes de la interrupción, al parecer lejos de enfriar las cosas, las había encendido y con más fuerza, el masajeaba sus tetas y con la otra mano le sujetaba la cabeza para introducirle el pene hasta la garganta, mi mujer abría su boca para facilitarle la entrada y se veía que con bastante esfuerzo lograba tragársela toda, a los pocos minutos acabó en su boca, ella se lo saco para recibir dos o tres cañonazos de semen en su cara para luego volverle a hundir en su boca y chuparle todo lo que venía en camino, ambos sonreían de cómo había quedado toda desparramada, le acercó una toalla y ella se limpió las trazas de su cara y algunas de sus senos, el comenzó a masturbarse rápidamente para páraselo y momento seguido ya se la enterraba en posición de perrito, sus hermosas tetas se balanceaban al ritmo de la cogida, él le apretaba las nalgas para embestirla con más precisión, ella se saboreaba los labios en señal de lo mucho que estaba disfrutando la cogida, cuando se dispuso a cogerla por el culo, ella le detuvo recordándole que yo la estaba esperando abajo y no quería problemas conmigo, se lo introdujo nuevamente en la vagina y a los pocos minutos ya se descargaba nuevamente esta vez dentro de sus entrañas, se vistieron ahora si apresuradamente y se despidieron con un jugoso beso con lengua que presencie en un ángulo privilegiado. Ellos salieron primero, yo logre salir por la puerta de atrás y cuando la encontré ya estaba cerca del auto, con un poco de nerviosismo disimuló el retraso diciendo que se le había ido el tiempo trabajando con Alicia, una amiga en común, yo le dije que como era posible ya que había visto salir a Alicia hacía más de media hora ya, palideció tartamudeó un poco y me dijo que estaba bromeando, estaba decidido a desenmascararla así que improvisé molestia y pregunté nuevamente que había estado haciendo, ella ahora más nerviosa pensaba rápidamente que decir que fuese más creíble que la escusa de Alicia, no se atrevía a mencionar a nadie por miedo a que sucediera otra vez lo mismo, así que optó por decirme que estaba sola organizando unos papeles de trabajo en su oficina y que había mencionado a Alicia para que no me molestara ni pensara nada malo. Siempre fui decidido en la vida pero en este momento me costaba tomar valor para enfrentarme a lo que había visto, uno no tiene experiencia que sirva para controlar y manejar situaciones como esta, opté por calmarme un poco y conseguir fuerzas en el conjunto de emociones que había sentido mientras la observaba, ella hablaba y justificaba una y otra vez la tardanza hasta que le interrumpí para decirle que ya estaba bueno y que por que ya no me decía que había estado mamándole la verga y tirando con un tipo en la oficina de su supervisor y que de no ser por mi llamada en este momento le estarían dando por el culo. Un silencio se apoderó del auto, sus ojos denotaban que no podía creer lo que acababa de escuchar, no tenía respuesta, arranque al auto y me dirigí a casa, no mencionó palabra durante todo el trayecto. Al llegar se duchó y se refugió en el cuarto, no bajo a comer ni nada, yo empecé a atar cabos y comencé a revisar detalladamente todas las grabaciones y mensajes que había recolectado, descubrí una buena cantidad de citas que en principio parecían de trabajo pero al buscar las contradicciones quedaba casi al descubierto un segundo propósito que obviamente era una cita sexual, esa noche dormí en el cuarto de huéspedes. Al día siguiente ninguno de nosotros fue a trabajar y a media mañana al fin salió del cuarto, se veía demacrada y con señales de haber llorado mucho, no me deje impresionar, seguí con mala cara y le pregunté si ya estaba lista para hablar. Comencé por decirle que nunca creí lo de sus citas de trabajo y que yo ya sospechaba desde hace tiempo que algo estaba haciendo por fuera, lo que no sabía era donde y con quien o quienes y hasta ayer ya lo he confirmado, que esos aires de santa nunca le quedaron bien y que yo ya sabía buena parte de la historia, su cara de asombro iba en ascenso, parecía que estuviese viendo una película de horror, le dije que la única alternativa que le quedaba a nuestra relación era sincerarse de una vez por todas y que dependiendo de su sinceridad había una posibilidad de ser salvasen las cosas y juntos veríamos como remediar la situación. Aceptó y luego de sentarse y tomar un poco de café, me dijo que me iba a decir toda la verdad. Comenzó por corregir la cifra de novios y amantes de antes del matrimonio, resultó que la cifra final fue de diecinueve, con todos tuvo sexo y solo con los últimos seis tuvo sexo anal, era de suponerse ya que siempre supe cómo se veía un culo desvirgado y con bastante ruleta como el de ella, además los labios vaginales tienden a alargarse un poco por el sexo oral y la fricción de las penetraciones con penes de diferentes tamaños, los de ella estaban así y sin embargo ella hablaba de solo dos hombres en su vida, quiero aclarar que en realidad no me importa la cantidad o calidad de sus amantes, lo que incomoda es que me vean la cara de tonto y quieran aparentar lo que no son, yo estoy completamente de acuerdo con la autonomía de las decisiones de cada quien y se y acepto que cada persona debe decidir qué hacer con las necesidades de su cuerpo, durante todo el tiempo que he estado con mi esposa, le di completa libertad de hacer lo que quiera en cualquier plano, desde el profesional hasta el sexual, de hecho recuerdo que en varias oportunidades le manifesté que si sentía deseos de tener sexo fuera del matrimonio, podríamos conversarlo y hacerlo de la mejor manera, con mis preguntas solo quise conocer mejor a la mujer con la que me casé y ver hasta qué punto confiaba en mi y era capaz de abrirse y contarme todo, creo que es una curiosidad normal de todo hombre. Luego de corregir su cifra, tanto de novios como de experiencias, pasamos a las infidelidades, resultó que el joven de la oficina era su quinto amante, y que llevaban poco más de cinco meses saliendo juntos, que era su primera vez en la oficina pero que él llegó de imprevisto y una cosa llevó a la otra y terminaron en lo que presencié, antes de eso siempre lo hacían en el auto del joven, o en un hotel que queda camino a casa, y que en un par de ocasiones lo metió en nuestra casa, confesó que también se había tirado al marido de Alicia, que había sido uno de los mejores, cuando esta iba de viaje o tenía mucho trabajo, ella aprovechaba para colarse en su casa los mediodías dos o tres veces a la semana durante casi un año, pero tuvo que terminar ya que Alicia comenzaba a sospechar y últimamente el solo quería tirar por el culo y por más que ella lo disfrutase la monotonía ya la estaba invadiendo. Su primera infidelidad fue con un ex novio que se reencontró con ella por casualidad en el mercado y terminó con él entre sus piernas, nunca han terminado de un todo y que a veces aun se citan y se ven a escondidas. Me excitó mucho cada relato pero no quedé del todo satisfecho, sus confesiones a pesar de coincidir con muchas de mis sospechas dejaban muchos cabos sueltos aún, pero consideré que para lo imprevisto de la situación era bastante el progreso. Con el tiempo se le fue pasando el susto y poco a poco se fue soltando y fue contando mas detalles de sus escapadas, las tapadas que les hacía a sus amigas para que tiraran con sus amantes en nuestra casa y una que otra travesura nocturna. Cerramos ese capítulo y poco a poco fuimos recuperando nuestra vida intima, cierto día, mientras observábamos una película porno me comentó que tenía días soñando que tenía sexo frente a otras personas e incluso hacía el amor con ellas, me llamó mucho la atención, sobre todo lo detallado del sueño, al punto que le dije que no se trataba de un sueño, sino de una fantasía, por lo general las personas cultivan sus deseos y los recrean a través de fantasías, no siempre se pueden hacer realidad pero es totalmente inofensivo. El sexo en grupo es una de las fantasías femeninas mas común y realizable, así que si era de su gusto yo podría arreglar que la llevase a cabo, ella estuvo de acuerdo y a los pocos días ya tenía todo listo, nos enrumbamos a un sitio de intercambio y sexo libre, al llegar la note un poco rígida, pero al rato y después de unos tragos, empezó a entrar en ambiente y a disfrutar el espectáculo. En principio vimos striptease de ambos sexos, luego vino el sexo en vivo, para después comenzar el intercambio, lo bueno de esos sitios es que las mujeres deciden que hacen y con quien lo hacen de la manera más civilizada, yo me limite a observarla como después de despojarse de casi toda su ropa comenzó a pasearse por el lugar mirando a las parejas tener sexo y a los caballeros solos que no dejaban de admirar su muy bien dotado cuerpo. A los pocos minutos se le fueron acercando hombres de todos los tipos, los cuales fue rechazando uno a uno, creo que porque no eran de su tipo o solo los reservaba para después, luego y cuando ya pensaba que no escogería a ninguno, se le acercó a un joven muy apuesto y de muy buen porte que la observaba solo desde un sofá, comenzaron a bailar lentamente en una especie de danza previa al encuentro sexual, lo realizo tal cual su fantasía, primero dejó que el joven acariciara sus nalgas, pechos y todos los rincones de su cuerpo, lo disfrutaba al máximo, luego se colocó de frente encima de una poltrona de cuero abriendo sus piernas para que aquel joven comenzara a mamársela, así fue, pude observar cómo le recorría lentamente la raja con su lengua, haciendo círculos alrededor del clítoris para luego chuparlo con fuerza, ella gemía al tiempo que dirigía su mirada a donde estaba yo como dedicándome su venidero orgasmo. Yo estaba visiblemente excitado y no pasó mucho tiempo para que tuviese a una hermosa joven a mi disposición, tuve que hacer magia para poder complacerla sin descuidar el espectáculo que me estaba ofreciendo mi esposa, luego de tener su primer orgasmo, se puso de cuclillas frente al joven para desenfundarle el pene, estaba medio erecto pero aún así mostraba un tamaño bastante considerable, se lo metió en la boca hasta donde cupo, sus arcadas indicaban que ya no cabía ni un milímetro mas, sin embargo insistía en tragarlo todo, una vez completamente erecto no había manera que cupiese, era largo, grueso y un poco curvo, ella disfrutaba recorrerlo de arriba abajo con su lengua, saboreándole el glande con sus labios como quien le da un jugoso beso. Luego de unos minutos y cuando ya estuvo como piedra, el joven la levantó por sus brazos y la colocó de espaldas sobre la poltrona en posición de perrito, paso un par de veces la punta de su pene por el orificio vaginal y de un solo golpe le enterró la verga hasta la cacha, ella desorbitó sus ojos en señal de dolor, pero no le importó, comenzó a mover sus caderas rápidamente a ritmo de manera de acelerar su lubricación y comenzar a disfrutar la cogida, su conducta era la de una mujer con mucha experiencia, me reconfortaba el saber y comprobar que desde un principio yo tenía razón, el verla contorsionando con semejante verga adentro era una prueba de que sabía muy bien lo que hacía, giró su cuerpo si sacarse el pene de dentro y comenzó a tirárselo frente a frente, el joven tenía cara de estar gozando un mundo, después de unos minutos la saco, se colocó un condón y lubricado con saliva se la introdujo lentamente en el culo, allí ella acentuó sus movimientos de cadera de una manera espectacular a los pocos minutos la volteó nuevamente se sacó el condón y la penetró por la vagina, ella cambió de posición rápidamente colocándose encima, enterrándose aquel enorme pene que mostraba el máximo de erección, me excitaba ver como se perdía dentro de las entrañas de mi mujer que se lo cabalgó salvajemente, pero con una muy buena técnica como por cinco minutos antes que la inundaran en leche, ella lo notó y retiró el pene de su cuca para succionar el manantial que seguía saliendo, tragó su leche como una experta jugando con las trazas entre sus dedos y labios, pude ver como sacaba un poco de lo que había caído dentro de su vagina y saborearlo con sus labios. Yo mientras tanto no dejaba de penetrar a la joven luego de que me había dado una larga y deliciosa mamada, preferí cogerla de perrito porque me permitía seguir viendo a mí alrededor, le daba con fuerza y como tengo el privilegio de estar bien dotado cuando le enterraba la verga completa, gemía de dolor y placer. Luego de su polvo mi esposa se despidió de su amante y fue a asearse, yo continué desflorando a mi hermosa chica en varias posiciones por unos minutos más, hasta que le llené el agujero con un mar de leche que sorprendió a la joven que al parecer no lo esperaba de un hombre mayor como yo. Por momentos perdí de vista a mi mujer, seguí toqueteando a la chica hasta que se levantó de mi lado, hice lo mismo y me dispuse a buscar a mi esposa por el local, al rato la encontré al lado de los baños, tan solo al salir de allí la había tomado otro joven que se deleitaba mamándole los senos y acariciando sus nalgas, en el fondo no deseaba que se la cogieran nuevamente, aunque ella se mostraba muy dispuesta a devorarse a este también y quien sabe a cuantos más. Ya estaba bien para un día, así que cuando se disponía a comerle el pene, le hice señas, ella disimuló y luego de una corta pero muy buena mamadita, muy cortésmente se despidió de su decepcionado amante. Nos fuimos a casa llenos de contento, comentábamos, entre risas y burlas todos los detalles de cada uno de nuestras experiencias de esa noche, y decidimos que no debíamos esperar mucho tiempo para repetirlo.