Hola, soy el mismo que escribio "todo queda en familia". Esta es la historia de cómo me cogí a mi exnovia. Se llama Ileana es gordita, chaparrita, morena, tiene una piernas gordas y cortas que me encantan por su atletismo. Es para mi gusto muy pasiva, pero está riquísima. Esto sucedió en una ocasión en que llegué de mi casa de la playa y estaba sólo. Se me ocurrió hablarle y me pidió que la vaya a recoger a casa de su amiga. Lo hice con gusto y en el camino le sugerí que vayamos a mi casa por que mis papás no estaban. Tomé su indecisión como un sí y cuando llegamos a mi casa esto fue lo que pasó.
Ella se dirigió hacia el frente de la cama. No decía una sola palabra. Me acerqué y la besé. Nuestras lenguas se fusionaron hasta parecer una sola mientras manoseaba su cuerpo hasta intentar llegar a sus nalgas. La senté en una de las orillas de la cama y continué con los besos y caricias. Permití que se acostara, abrí sus piernas y comencé a besarlas, la senté nuevamente halándola con mi mano y le quité la blusa y el sostén. Le apreté las tetas se las besé las manoseé y se las sacudí mientras mi entras miraba cómo temblaban y respondían a mi manipulación, le besaba los pezones uno a uno mientras le agarraba la otra teta. Fui besando el resto de su cuerpo hasta que llegué abajo, me inqué le abrí las piernas y le despojé de su calzón manteniéndole la faldita que llevaba puesta, misma que no se quitaría en toda la noche, besé la parte interna de sus piernas y después me de dediqué a chupar su coñito, ella empezó a gemir. Eran unos gemidos leves y pausados, que hacían suponer que estaba disfrutando.
Me levanté y me desvestí, me quité la camiseta y los pantalones dejando mi verga al aire. Ella la esperaba con las piernas abiertas y yo la penetré y me la empecé a coger con un buen ritmo. Mete, saca, mete, saca, la sensación era maravillosa. El volumen (relativamente alto), la frecuencia, el timbre y el tono de sus gemidos a estas alturas me excitaban aun más. Tras cogérmela por un lapso considerable nos incorporamos, apagamos la luz, prendimos la tele y nos colocamos en la cabecera para estar más cómodos. Ella se acostó primero panza arriba y abrió las piernas, me dí a la tarea de culpársela de nuevo, cabe señalar que sus sabor es exquisito, y su aroma a hembra me excitaba de sobremanera. Abrí aun más sus piernas y la volví a coger y eso se repitió no recuerdo cuantas veces.