Hola, mi nombre es Roberto y trabajo como jefe de administración en una empresa mediana. Soy la mano derecha de mi jefe y él confia ciegamente en mi. Mi historia comienza cuando un día llego a trabajar a la empresa una sobrina de mi jefe llamada Carolina. Ella iba a comenzar de abajo, por lo que le dimos el cargo de ayudante de contabilidad, a lo cual ella estaba muy agradecida, pues estaba necesitada economicamente. Era una chica bastante bonita, flaca, pero con curvas y con una personalidad algo infantil, pero que despertaba algun morbo en mi. Todo transcurrio sin problemas, pues ella era trabajadora y jamas dio un problema como para tener que retarla (a lo cual mi jefe no tenia problemas, pues él era de la idea que su sobrina se tenia que ganar el trabajo). Un día, ya tarde, me estaba llendo para la casa y me di cuenta que aun estaba Carolina trabajando, por lo que me despedi y no le di mayor importancia, pues era de confianza y ella podia cerrar la oficina. A mitad de camino, cuando habia pasado como media hora me di cuenta que habia dejado las llaves de mi casa en el cajon del escritorio, por lo que decidi devolverme. Al entrar a la oficina, me di cuenta que habia ruido, escuche a varias personas y ademas senti olor a marihuana lo que me parecio extraño, pero mayor fue mi impresión cuando al llegar a la puerta, veo a Carolina que estaba con 4 amigos fumando marihuana, conversando y bebiendo alcohol. No les puedo decir la cara que puso cuando me vio, pero claramente era de espanto.
- Pero Carolina, ¿que significa esto? - grite a viva voz. - Rororo...Roberto - exclamo ella en shock - Que se supone que estas haciendo?? - pregunte nuevamente y en seguida, sin dar tiempo para que respondiera, les dije a todos sus amigos que se tenian que largar inmediatamente. Sus amigos, tan asustados como ella, no atinaron a decir nada y se fueron rapidamente sin siquiera despedirse de Carolina. - Ok, ahora me puedes decir que es lo que estabas pensando. Ella estaba muy asustada y de pronto me contesto. - Perdoneme Roberto, yo solo queria divertirme un momento y no teniamos otro lugar donde pasar el rato, por lo que les dije a mis amigos que se vinieran para aca, pero ellos son honestos y la idea era dejar todo exactamente igual a como estaba - me dijo ella comenzando a sollozar. Se veia que estaba aterrorizada. - Lo siento Carolina, pero esto es algo que a ningun trabajador se lo aguantamos, por lo que me vere en la obligación de contarselo a tu tio mañana mismo. - Pe pe pero por favor no!, tu sabes como es él y jamas me perdonaria una cosa asi - dijo ya llorando. - Lo siento Carolina, pero es lo minimo que puedo hacer por él, pues es mi jefe y siempre he sido fiel a él. Ahora su cara se habia desfigurado y lloraba amargamente implorando piedad. - Por favor Roberto, si él sabe esto me va a hechar del trabajo inmediatamente y no puedo quedarme sin trabajo!! - Bueno, eso es algo que deberias haber pensado antes - dije, sin un dejo de clemencia. - Pero por favor Roberto!! - ahora se veia dsesperada - estoy dispuesta a cualquier cosa, pero no me deje sin trabajo!! - Lo siento Carolina, asi es la vida y hay que pagar las consecuencias de lo que uno hace. - Por favor!!! - lloraba desconsoladamente - por favor, por favor!!.........hago lo que quieras, puedo soportar el castigo que estimes pertinente, pero por favor que esto quede entre nosotros!!. Ella no paraba de llorar y de implorarme, a lo cual, debo decir, no soy una persona que se ablande facilmente, pero me estaba empezando a dar lastima. De pronto se me ocurrio la mejor idea que he tenido en mi vida. - Ok, Carolina, estoy dispuesto a disculparte, pero tienes que saber que te mereces un castigo, pues esto es algo que no puedo dejar pasar. De pronto es como si le hubiesen prendido los ojos, pues dejo de llorar inmediatamente y me presto toda la atención del mundo. - Por supuesto Roberto, lo que tu digas, pero por favor que esto quede entre nosotros!!. - Ok, lo primero que debo decir es que lo que hiciste es algo completamente infantil y tu ya tienes 20 años. - Por supuesto Roberto, disculpame - dijo ella bajando los ojos y con actitud de disculpa. - Por lo tanto Carolina, me voy a ver en la obligación de castigarte igual que a un niña de 12 años. - Si, lo que tu digas Roberto - me contesto con cara de incertidumbre y algo asustada. - Parate - dije yo firmemente. Ella se paro como un resorte, pues el miedo a perder el trabajo era muchisimo mayor a cualquier cosa que le pudiese hacer. - Ahora desabrochate el pantalon y bajatelo hasta las rodillas. - QUE??? - exclamo ella sin poder creer lo que estaba escuchando. - Lo que escuchaste Carolina y esto no sera todo, te lo advierto, por lo que si quieres te puedes ir y mañana proseguimos tal como lo habiamos conversado. - Pero por favor Roberto!, que me vas a hacer?? - dijo ella con cara de confusión. - Bueno, te voy a dar nalgadas igual que a una niña de 12 años, tal como te comente, pues creo que va a ser la mejor manera de que entiendas lo mal que estuviste. - Pero por favor Roberto, cualquier cosa menos eso, me da muucha verguenza!! - Esa es la ida Carolina, que la verguenza te haga pensar la proxima vez antes de hacer una tontera como esta. Ahora, si quieres, te puedes ir y dejamos todo tal como conversamos. - Noo!, por favor, eso no, no me puedo quedar sin trabajo.........pero esto me da mucha verguenza. - Bueno, pues tienes 5 segundos para elegir, pues estoy perdiendo la paciencia. La cara que tenia que ponia a mil, por que estaba super avergonzada y yo ya queria verla. - Esta bien - me dijo despues de un rato, roja de verguenza. Se comenzo a desabrochar los pantalones lentamente, parecia una primeriza, al tercer boton ya se le veian los calzones blancos y yo estaba poniendome muy caliente. - Ahora bajatelos hasta las rodillas y te pones aca en mis piernas - dije, mientras le mostraba que debia ponerse encima de mis rodillas. Finalmente se bajo los pantalones mostrando completamente su calzón blanco. Era bastante diminuto y no me imaginaba a Carolina con este tipo de ropa interior. Se puso en mis rodillas e intento tapar su culo con sus manos. Al hacer esto, se las tome y las puse encima de su cabeza diciendole - no se te ocurra moverlas de ahi, por que se acaba inmediatamente el trato. Ella se veia muy avergonzada, lo que aumentaba mi calentura a mil. Se saco las manos y comenzaron los golpes.
- PAF! PAF! PAF! PAF! PAF! PAF! - Aaahy!! - gritaba ella con cada golpe, mas por la humillación que por dolor.
Intente no pegarle muy fuerte, pues no queria que quedaran marcas o se me pasara la mano. Despues de 15 palmadas le dije que se parara.
- Ya terminamos?? - me pregunto no muy convencida. - Por supuesto que no, esto es recien el comienzo - dije friamente - ahora bajate el calzon hasta las rodillas tambien. - NOO!!.........por favor el calzon no!!.......esto si que me da verguenza Roberto!! - Pero pareces una primeriza Carolina, como si nunca te hubiesen visto desnuda. - .......es verdad - dijo ella - nunca nadie me ha visto desnuda ademas de mi madre, pues soy virgen y jamas he estado con un hombre. Esta confesión cambiaba un poco mis planes, pues queria follarla, pero no obligandola. Pero se me ocurrio otra idea menos arriesgada. - Bueno Carolina, entonces esto jamas se te olvidara y no volveras a cometer este tipo de errores. - Pero por favor Roberto, por lo que mas quieras........mira como estoy, en calzones y con los pantalones en las rodillas en frente tuyo, no me hagas quitarmelos!!. - Carolina - dije con voz mas autoritaria - si no obedeces inmediatamente, me voy a ir y mañana tu tio sabra todo. Entonces Carolina, llorando, se comenzo a bajar el calzon dejando a la vista un coño con poco pelo y delicioso. Se puso encima de mis rodillas y le comence a pegar firme, pero sin mucha fuerza, pues la idea era la verguenza mas que el dolor.