Trio inesperado



Por Andrea

Me llamo Andrea, soy Chilena, casada hace 4 años, 28 años de edad, morena,168 cms de estatura, con un buen cuerpo, que atrae a los hombres, lo que me gusta;ya que me considero una mujer sexy.
Por su trabajo, mi marido, tubo que irse al norte de Chile, a un campamento minero; por lo que me quedo mucho tiempo sola, ya que él solo viene cada 20 dias, lo que dado mi alto erotismo, me ha hecho buscar algunas aventuras, para calmar mis deseos.
Los fines de semana, con algunas amigas, nos vamos de carrete, a alguna disco o un pub y casi siempre encuentro algún "voluntario" que me haga pasar un buen rato.
Uno de estos fines de semana, estabamos con mi amiga Gabriela, en la disco, cuando dos muchachos, bastante buenos se no acercaron; después de las presentaciones de rigor, nos pusimos a bailar con ellos, sin armar aún parejas definidas. A mi me gustó, eso si, Pedro, quien es muy alto, con unos ojazos, color café, y un cuerpo atletico. El otro, que se llama Jorge, no está nada de mal tampoco; es rubio de ojos azules y casi tan alto como Pedro.
A eso de las 3 de la madrugada, nos invitaron al departamento que ellos ( estudiantes de la U, de Conce)comparten. Con Gabriela, no nos hicimos mucho de rogar y aceptamos encantadas, sabiendo a lo que ibamos; por lo que, viendo que mi amiga estaba bebiendo demaciado, le pedí que la cortara, o nos iba a hachar a perder la noche.
En menos de 10 minutos en auto, estabamos ya en el lugar y copas mas, copas menos, nos pusimos a bailar, ahora musica lenta, lo que no permitía, estar mas cerca de nuestras parejas; que pudieramos besarnos, como si fueramos novios, y muy pronto, ya nos estabamos acariciando, cada una con su pareja.
Yo sentía en mi vientre, la dureza del bulto de Pedro, que parecia bastante grande, me apegaba a él, mientras sus manos, recorrían mis caderas, para lo que tenía que inclinarse un poco, ya que es mucho mas alto que yo.
De pronto, me dijo que nos fueramos a su pieza -ya no aguanto más, las ganas de tenerte en la cama, desnuda, mi amor-. Yo caliente como soy, acepté de inmediato, por lo que abrazados, no fuimos al lugar. Apenas entramos, él me tendió en la cama y comenzó a besarme, al tiempo que me desnudaba con gran prisa, yo a mi vez, comenzé sacarle también la ropa y en un santiamén, estabamos los dos, desnudos, comiendonos a besos y acariciandonos como dos posesos. Nuestras bocas se deboraban, las lenguas libraban un verdadera batalla, nuestros suspiros y jadeos, creo que se escuchaban desde la sala, donde se habian quedado mi amiga y su pareja, pero eso no me importaba, pués ellos seguramente estaban en lo mismo.
Mi hombre, me tendió de espaldas y fué bajando con su boca, desde el cuello, deteniendose un buen rato en mis pechos, para mamar cada un alternadamente, haciendome gemir y luego seguir su camino, lamiendo mi vientre, hasta llegar a mis muslos, los que besó, amazó, por todo su contorno. Cuando por fin, abrió con sus manos mis piernas y dulcemente, besó mi ya mojado chorito, sentí mi vientre contraerse y fué el acabose, cuando su lengua, se habrió paso entre los labios vaginales, para dedicar toda su maestria a proporcionarme un deliciosa lamida, que me hacia estremecer completa. En mi delirio, lo tomé de las caderas y lo hice girar un poco,hacia mi cara, para acariciar su gruezo pene y al tenerlo al alcance de mis labios, quise corresponder a sus caricias; levantando un poco la cabeza, para besar el glande, rosado y con hilitos de liquido, que lamí con deleite. Al sentir él mi caricia, bajó las caderas, permitiendome, que abriendo mi boca, me tragara casi hasta la mitad el mastil de mi amado. Estabamos como locos haciendo un magnifico 69, cuando se abrió la puerta y entró Jorge solo vestido con un boxer negro.
-La estupida de tu amiga, se quedó dormida- me dijo.
-Me pidió que la deje dormir un rato y que después me daba la pasada-.
-Pero yo estoy tan caliente escuchandolos a ustedes, que ya no aguanto-.
Pedro saliendose de entre mis muslos, me dijo-quieres que lo dejemos participar con nosotros?-
La propuesta, me pareció chocante en un principio, pero dada mi exitación y el morbo que me produjo la idea, de estar por primera vez con dos hombres, me llevó a aceptar, por lo que el otro macho, desprendiendose rapidamente de su unica prenda, se subió a la cama y tambien me acarició , primero las tetas, mi vientre ardiente y las nalgas, que mi amor dejó a su dispocisión, mientras cambiando de lugar, se ubicó entre mis piernas, con el pene inflamado de deseo, con la mano, lo guió a mi hambrienta vagina y de un empujón, lo metió hasta las pelotas. Me sentí en la gloria, al tener ese hermoso falo, recorriendo mis partes mas intimas. Al ver esto, Jorge, se ubicó con sus rodillas a cada lado de mi cabeza y poniendo la verga entre mis labios, me la metió en la boca, como si me estubiera fornicando. Ahi estaba yo, con un pene metido hasta el fondo de mi concha y con el cuello hacia atras, recibiendo el otro casi hasta las amigdalas. Me sentía un verdadera puta, mis espasmos de placer, no se hicieron esperar mucho, mi estomago se contrajo y violentamente se soltó, al llegar al primer orgasmo.
Cuando vieron que estaba gozando, cambiaron de posición, me pidieron que me pusiera en cuatro y poniendose Jorge detras de mis caderas, me la metió también hasta el fondo, al tiempo que el otro macho, de rodillas frente a mi, me dió a mamar su rico pene, el que intenté, en cada embestida del que me clavaba, la concha, meterme hasta la garganta. Nuestros gemidos, bufidos, suspiros, llenaban la pieza. Un nuevo orgasmo invadió mis sentidos, un solloso de placer me salió sin yo quererlo, mientras el hombre que me tenía ensartada, con el pene bien a fondo, se quedó quieto,( sabio él) para permitirme sentir las paredes vaginales contraerse contra su verga.
Cuando me repuse del fuerte orgasmo, me sigió clavando su rico pene hasta que de pronto, lo sacó y mojado con mis jugos, lo dirigió a la entrada del ano, yo lo dejé hacer, acostumbrada como estoy al sexo anal, por lo que no tube dificultad en dejarlo entrar muy suavemente en el culito, además que no era muy grande.El al tenerme ensartada por el culo, dió unos cuantos empujones y bramando como un animal, descargó todo el contenido de sus testiculos en mi recto, al tiempo que me la metía hasta las bolas, tirando de mis caderas.
Nos desacoplamos y Pedro que habia mirado divertido, como su amigo me llenaba de semen, se tendió de espaldas en la cama y me pidió que le comiera su verga, también con el culo. Poniendome a horcajadas sobre él, lo guié con mi mano y poco a poco, me fuí sentando en ese magnifico mástil, logrando metermelo tambien hasta los pelos. Comenzé una frenetica cavalgata sobre el macho, mobiendo mis caderas, hacia arriba, sacando el pene casi completo, para dejarme caer de nuevo sobre él, logrando que la penetración fuera como a mi me gusta, es decir bien a fondo. Asi, moviendome como un loca, estubimos unos 10 minutos, hasta que poniendose rigido, me tomó fuerte de las caderas, gruñó como un a bestia y la clavó todo lo que se podía en mi recto, inundandolo de su semen caliente.
Nos tendimos, sudorosos, los tres abrazados a descansar de la culeada que me habian dado. Luego uno de ellos fué por unos tragos (mientras yo aprobeché de ir al baño a vaciar mis intestinos de los jugos de lo machos) y los bebimos entre risas. Pronto, me di cuenta que sus vergas estaban reaccionando de nuevo, así es que como aún duraba mi calentura, me puse de rodillas entre ellos y me dispuse a jugar con mi boca, y me dediqe a mamarlos alternadamente, para no provocar celos en ninguno jejejeje, cuando estubieron los dos de nuevo en toda su erección, Jorge dijo: - estas tan rica, que te mereces un doble penetración mi amor-.
-queee?, yo nunca he hecho eso- dije. Y es verdad, nunca habia tenido la ocasión, a pesar que era un fantasía, como creo que todas las mujeres tenemos, de ser penetradas por dos a la vez, pero a mi me parecía que eso solo se hacia en las porno, ya que las tipas son profesionales.
-Probemos solo un poquito, ricura y si te duele, lo dejamos- dijo Pedro.
-Está bien, pero el pene más chico me lo meten por detras, y si me duele, me prometen que se salen- -ok?-
-Se hará como tu digas mi vida, no vamos a hacerte sufrir de ningún modo, tú pones los limites-
El morbo, me llevó a probar lo nuevo. Pedro se puso otra vez de espaldas en la cama, y yo, montandome sobre su gruezo pene, me lo metí todo, mientras lo besaba con ternura. El otro macho, se dedicó a sobarme el ano con un dedo y a mojarlo con saliva, para luego de un rato de caricias y besos en mi espalda y hombros, ponerse detras de mí. Mi hombre que me tenia su pene en la concha, me abrazó atrayendome sobre su pecho, levanté un poco el trasero y expuse mi culo al trabajo del otro. Este, metiendose entre nuestras piernas, lo que me hizo abrirlas al maximo, puso la punta de su duro pico en la entrada, y lo fué metiendo muy suave. Sentí como se me dilataba el ano al paso del miembro. Se me escapó un quejido, por lo que él, sobresaltado lo sacó rapidamente.
- Te duele, linda? -
-Solo un poquito, pero sigue asi mismo, con cuidado-
Me lo volvió a poner y de pronto, sentí como entraba completo en mí. Dios, que sensasión más deliciosa, sentirme penetrada por dos robustos machos. Me sentía inflada con esas deliciosas vergas muy dentro de mi cuerpo, era una verdadera puta, moviendo freneticamente mis caderas, para ir al encuentro de los dos mastiles en cada clavada que al mismo tiempo me daban. El orgasmo, fué apoteosico, nunca habia sentido que me desmayaba de placer, el mundo dejó de girar por un largo rato para mí, mi cuerpo entero se combulcionaba, gritos de desesperación escapaban de mi garganta. Caí exausta sobre el pecho del hombre que tenía debajo, recuperando poco a poco la conciencia.
Cuando ya estaba mas tranquila, aún ensartada por los dos penes, me pidieron que cambiaramos de posición, pués, ahora era Pedro el que me quería dar por el culo. Me salí y dandole la espalda, me senté en su verga, metiendola toda en mi trasero, luego abriendo al maximo las piernas, le ofrecí al otro hombre el hoyo que tenía desocupado. El se acomodó entre nosotros y tomandome las piernas, se las puso en sus hombros, con lo que mi concha quedó a su disposición. La penetrasión fué facil dado lo abierta que tenía la vagina, los movimientos fueron otra vez freneticos, ambos mastiles entraban y salian al mismo tiempo. Mi nuevo orgasmo se produjo rapido, ya que mi calentura me tenía loca.
-Denmelos duro, partanme los hoyos- decia gimiendo
Ellos me apretaban las nalgas, los pechos, me besaban donde podían, ya mi espalda, ya mis tetas, ya mi boca de puta caliente.
Pedro, se vino de nuevo en mi culo y el otro hombre, cuando estaba a punto de acabar, lo sacó de mi concha y me lo puso frente a la cara, talvez con la intención de llenarmela de semen, pero no se lo permití, y abriendo la boca todo lo que pude, me metí ese pedazo de carne en ella y recibí toda la leche, la que tragué sin perder una gota.
Durante el resto de la noche, nos revolcamos de nuevo en incontables ocasiones. Mamé y tragué todo el semen que quisieron darme. Me culearon todo lo que pudieron aguantar y me dejaron totalmente satisfecha.

Ah, se me olvidaba contar que mi amiga, no me dirije la palabra desde esa noche, enojada porque no la desperté, jajajajaja.



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