Acostumbrándose a follar Crecimos en medio de una familia grande. Y en algún momento, ahí por el inicio de los 20s, comenzamos a enamorar, muy escondidos de la familia, después a coger, más escondidos aún. Y hoy estamos casados, lo que nos permite coger a gusto y sin escondernos. Para lo que sí nos escondemos es para hacer “aquellas cositas” especiales, en que mi vieja tranquilamente anda dando las nalgas. El inicio. La primera vez que le metí el nabo, fue en un auto-cinema, como correspondía en la época. Después nos dedicamos con mucha constancia a cuatro tareas principales: Coger mucho, investigar posiciones, conocer moteles y fotografiarnos. Después de un tiempo, ya se quedaba sin ropa fácilmente y cogíamos en cualquier lugar. Ya me pedía que “se la metiera”, o ¿Cómo me pongo?” Y decía que era mi zorra, mi perrita. Después de unos 2-3 años de coger como conejos, poco a poco se me fue ocurriendo: “Será que mi tierna, cariñosa y recatada primita, que antes no conseguía ni hablar malas palabras ¿Podría ser puta? Y así comenzó la siguiente etapa… Por trabajo tuve que cambiarme de ciudad, nos hablábamos con frecuencia, pero pasamos a vernos cada varios meses, cada vez que podía escaparme. Un día, la llamé y le pedí que ayudara a un amigo. Ella aceptó y después de varios manejos y situaciones, en poco tiempo y fácilmente acabó abriéndolas piernas, le dio las nalgas, le dio el mamey. Y quedó contenta. Eso nos sorprendió a los dos, ¿Cómo ella tan seriecita, modosita, bien educadita y vigiladita, las había dado a un tipo prácticamente desconocido? Pues lo había hecho y los dos estábamos muy contentos y excitados. Cuando Rutilio regresó de la Capital, me comentó muy alegremente la aventura (Que ella ya me había contado por teléfono). Con eso supe que mi primita querida… tenía alma de puta. Además, para mi gran sorpresa, lo había mamado con muchas ganas (lo que antes me había dicho que no haría) Otro menaje Y algún tiempo después Rutilio me preguntó: -¿Te incomodarías si le doy el teléfono de Elza a mi amigo Felipe? -No, por supuesto que no… ¿Cuál es tu idea? -Riéndose me dijo que había pensado en algo como lo anterior… y que si yo no me incomodaba, lo intentaría con Felipe, que tenía un viaje a la Capital. Ya de acuerdo, supe que ya le había contado a Felipe algo de lo sucedido, no todo, solo lo esencial: Que él la había conocido por referencias de otro amigo (No le dijo quien), y que sin gran dificultad la había convencido de ir a la cama. Que ella era agradable, bien presentada, y educada, que no era una loca ni puta profesional, ni nada parecido. Y no era fea. ¡Bueno! ¿Y ahora? La idea me atrajo, me pareció excitante desde oírla, ¡me calentó a lo macho! ¿Y? ¿Decírselo a Elsa? O dejar correr para ver qué pasaría. Decidí esto último y me limité a esperar. Pasaron unos días sin novedades cuando recibo una llamada de ella: -Hola! Me llamó Rutilio. Sí, me llamó para “encomendarme” un amigo. ¿qué opinas?. - Conozco al güey, y me parece buena onda, es un profesor universitario, serio y formal, yo diría que te conviene para divertirte con él: vive lejos, no te puede incomodar y no sabiendo nada de ti, es seguro. Y ya tienes la experiencia con Rutilio… ya sabes cómo es… ¿O ya se te olvidó? Aún estoy calientísimo solo de acordarme. -Ja,ja,ja, ¡Grosero y pelado…! -(¿Pelado? ¡Pelado es lo que te gustaría tener ahora dentro…!) Ja,ja,ja. me cuentas que pase. Según supe después (Y telefónicamente por ella), Felipe la llamó y se encontraron en un café. Se cayeron bien, rieron bastante y cuando la invitó a ir al cine otro día, ella aceptó contenta. Ya en el cine, cuidadosa y delicadamente, primero la abrazó, cuando no reclamó, la besó con calma. Y de ahí pasaron a la boca y cruce de lenguas. Después le deslizó al pecho la mano con que la abrazaba. Como ella continuaba quieta, ya le fue acariciando las piernas, subiéndole la falda, y metiéndole la otra por los pechos abriendo la blusa. Ella correspondió acariciándole las piernas hasta llegar al palo y cooperando, facilitando aflojar o soltar la ropa. Se calentó tanto así, que se vino rápidamente lo que él aprovechó para ponerle la verga en la mano. Ella solo la apretó y movió suavemente. Cuando otro día la invitó a salir de nuevo, sin especificar a donde, Elzita aceptó. Esa vez, fueron a un local que tenía comida, bebida y música para bailar Lo conocíamos muy bien y entonces supo que ese día Felipito le metería la verga. Y colaboró. ¡De pura venganza contra mí! Bailando dejó que Felipito le metiera las manos por todos lados, discretamente se soltó el sostén para facilitar la cachondeada. Y quieta de pie, se quedó sin calzones. ¡Era sabroso tener una lengua chupándole los pezones. Y bailar apretada, sintiéndole la verga, y unas manos moviéndole las nalgas… ¡Huuuummm… delicioso…! En un momento Felipe le murmuró: Vamos a otro lugar… más íntimo… no respondió, solo aceptó con un movimiento de cabeza… Estaba lista para abrir las piernas… Quería con muchas ganas que Felipe le metiera el palo, que le moviera las tripas… sentir los güevos tocándole las nalgas… Y así fue… Se dirigieon a un motel cercano, y entrando ya no se soltaron, eran lenguas brazos y piernas entrelazándose por todos lados. Y las ropas fueron saliendo, hasta quedarse desnudos, jadeantes, cachondos y calientes. Se movieron hasta quedar junto a la cama, donde le colocó el camote cerca de la boquita. Sin dudar, Elza se agachó un poquito para metérselo, primero lo lambió de lado, después la cabeza y terminó mamándosela como maestría. (Tenía mucha práctica) Felipe solo cerró los ojos. No completó. Le sacó el palo y sin hablar, Elza se acostó abriendo las piernas, ofreciendo su buchaca, que sin titubear Felipe se comió, se la cogió, le metió la verga hasta el fondo de la panocha, follando con fuerza. Le metió la macana sacándole un enorme orgasmo ¡Aaaaaahhhhhhhh, me vengo, -decía- me estoy vaciando en tu chile… aaaaahhhh! Después de unos minutos, la puso de a perrita; ella movía las nalga con sabor, acompañando los empujones. Los pechos se le sacudían como campanas y Felipe alternaba los apretones de nalga con los de teta, la tenía con la verga ensartándola como mariposa, Finalmente él se vino. Y se quedaron quietos, acostados, pensando (lo supe después). Elza me dijo que pensaba: Tengo que gravarme bien esto para contárselo al Gordo con todo detalle, ¿Cómo me la metió primero? ¿De qué tamaño es esta verga?¿Como me vine más fuerte? Felipe contó otra historia: ¡Que buen palo me eché! ¡Qué buena está esta vieja y que bien mueve el culo! ¡Muy buena nalga! ¿Y ahora? ¿Me la cojo de nuevo? Y, pues sí, se la cogió de nuevo Días después cuando nos encontramos, estaba contenta, tranquila y me contó todos los detalles. Agregué: -Cariño, me llamó Rutilio, anda por aquí. ¿Qué te parece si salimos con él? Como en aquella ocasión de tu primera escapada. -Está bien, respondió tranquila y sin dudar. Estaba claro que sería para meterle riata. Agregó: -¡Que bárbaro eres, ya soy una piruja, ya me volviste tu puta. - Si, y agregué: Ahora ya puedes decir como aquella vieja que llegando a la cama, el tipo le dijo: “Mamacita, te voy a coger como nunca te han cogido” y ella respondió “No, por favor, no… por las orejas no,” -Ja, ja,ja,ja… Me parece bien Y otro día, como habíamos combinado, le metimos las vergotas (exagero, no son grandes) como quisimos; ella feliz, nos abrió las piernas, primero por turno, después con uno en cada extremo. Solo hacía: ¡Mmmmmhhhhffffffnnnnn! Tuvimos cuidado de no venirnos para poder meterle más veces. Al final, Rutilio la tenía encima ensartada moviendo el cabús, y como el chiquito me estaba cerrando el ojo, se me antojó. Acomodándome, y con saliva, le metí el pizarrín por el chiquito, se la dejé ir despacito por el apestoso. Entró suavecito, suavecito, hasta adentro, la sentía apretándome, ordeñándome con el anillo. Al sentir Rutilio lo que estaba pasando, abrió tamaños ojotes y me hizo señal de cambiar de lugar. Lo hicimos. Elzita ni se movió, solo suspiraba fuerte. Cuando terminamos, y ahí sí nos venimos, se dejó caer en la cama chorreando mocos por los dos agujeros, recién follados. El coñito se veía mojado, pero normal. Ya el culo, era un agujerote... Días después, platicábamos de todo y me lo comentó: Cuando me la metiste por atrás, ya no dije nada, primero porque me estaba gustando, y segundo porque si ya me había dejado coger por los tres, y ya soy su puta, que más daba darles el anillito a ustedes. -¡Lindo , maravilloso… ¡ ¿Lo repetimos? -No se… no se… ¿De veras quieres que sea puta? ¿Tan puta así? -Si Se calló pensativa, ni aceptó, ni rechazó. Pero cuando un tiempito después la invité a vivir juntos… aceptó. Y desde entonces hemos pintado y bordado. ¿Puta? ¡Si… sin duda! Pero solo para nuestro placer…Y aquí estamos… (Todavía no aprendimos como es “por las orejas” pero lo estamos estudiando), por en cuanto sus otros bujeritos ya están bien entrenados, ya parecen aspiradoras, es solo ver u oler nabo, que... ffffffffffhhhhh, se lo chupan entero...