Hace algunos años, yo era profesor en una pequeña escuela y ocurrió esta historia, que jamás revele a nadie y que ahora les cuento a ustedes, cambiando por supuesto algunos nombres. Tenía yo en aquel entonces, unos 35 años, no mal parecido de porte atlético y jamás había tenido deseos, ni pensamientos homosexuales, me consideraba muy normal, salía con chicas, así que cuando comenzó a fijarme en aquel alumno de secundaria, me afecto mucho, cosa que afortunadamente logre superar. Aquel día, luego del partido de básquet, me dirigí a la cantina de la escuela y allí estaba Miguel, era un muchacho de unos 17 años, delgado y con un rostro en se mezclaban lo femenino y lo masculino, en una forma tal, que era imposible de describir, tenía una boca de labios gruesos, femeninos, sus hijos eran también de mujer y todo su porte gritaba su condición, era por supuesto el blanco de muchas burlas, a las que él, hacia caso omiso, yo por mi parte estaba fascinado con él, tenía una personalidad muy atractiva y era el mejor del salón con sus excelentes notas. Hola Miguel, que te pareció el partido? Hola Profesor, pues no lo sé, vengo de la biblioteca, a mi no me gustan los deportes. Pero a tu edad, deberías de practicar alguno, no crees? Quizás, pero ya usted sabe, que no soy lo más adecuado para ello, al decir esto me miro en forma tan extraña, que me puse incomodo, así que me despedí, page el refresco y me fui. Esa noche, antes de dormir, pensé en Alfredo, y me sorprendí a mi mismo…estaba pensando en un muchacho!...seria yo, homosexual, o bisexual y no me había dado cuenta?, evidentemente Miguel me gustaba! Aquello era insólito! Continuaba pensando en Miguel, no podía evitarlo, lo desechaba y el pensamiento regresaba, sabia, y eso me consolaba que la feminidad de Miguel, me servía como excusa, y termine masturbándome. A los pocos días, al salir de la escuela, cuando me dirigía por mi auto, vi a un grupo de alumnos, cerrando un circulo, en el estacionamiento, aquello era por la gritería, una de esas peleas, que con frecuencia ocurren, hasta en los mejores colegios, como era este, me acerque para disolver y castigar a los involucrados, cuando vi, con sorpresa, que tres alumnos estaban dándole empujones de manos y algunos golpes a Miguel, que en vez de defenderse, solo se tapaba la cara y les decía que lo dejaran en paz, al verme los chicos se fueron retirando, les dije a los tres agresores que los esperaba mañana en la dirección, Miguel se fue corriendo, pero pude ver que lloraba y al correr, sus movimientos era exactamente a los de cualquier niña. Al otro día, Miguel no fue a clases, hable con el director, llamo a los alumnos y se les pasó una amonestación, que debían traer firmada por sus padres, yo no dejaba de pensar en Miguel. Pasaron varios días y todo en la escuela estaba normal, veía a Miguel lo saludaba y continuaba pensando en el, hasta que una vez, a media mañana, me dieron ganas de ir al baño, entre, y estaba solo, pero cuando estaba orinando, sentí un quejido, me voltee, y no había nadie, entonces mire por debajo de las casillas individuales, donde estaban las pocetas y vi unos pies, aparentemente no me habían oído, me acerque poco a poco y a través de una rendija vi a Miguel, estaba mamando el miembro a un compañero de clases…me aparte muy nervioso, pero volví a mirar, el muchacho que recibía el felatio, tenía los ojos cerrados, y Miguel se introducía y sacaba de su boca el pequeño miembro, dando muestras de gran satisfacción… luego se paro, tenia los pantalones en el piso y dijo…Juan, métemelo anda…Juan se sentó en la poceta, y Miguel se sentó encima de Juan, yo me fui, con la imagen de Miguel siendo penetrado y con esa expresión increíble que tenía en su rostro. Me fui directo a uno de los bancos que se encontraban alrededor de la escuela, elegí a uno apartado, a la sombra de un árbol, necesitaba reflexionar, aquello era desde luego, motivo de expulsión para ambos alumnos…debería de hablar con el director?... debía de callar? Ensimismado en mis pensamientos no me di cuenta, hasta que estaba muy cerca, que Miguel, se dirigía hacia mí. Hola Profesor, como esta? Lo mire, y le dije: Miguel, vi todo lo que estabas haciendo en el baño, con Juan… Inmediatamente sus ojos se nublaron, dejo caer la cabeza y me dijo. Qué piensa usted hacer? No lo sé, en verdad que no lo sé, ya yo me había dado cuenta de tu condición, pero nunca imagine que llegara a esto. Por favor, se lo ruego, mi padre me mataría, usted no sabe lo violento que es, por favor, no diga nada. Estaba llorando, las lágrimas le caían, y yo me sentía muy mal. Miguel, pero y si Juan dice algo? No, no, el nunca dirá nada, si lo hace seria el hazmerreir de las chicas, se burlarían todos de el, el que presume tanto de macho, entiende? El jamás lo dirá, y yo jamás lo volveré a hacer, por favor, se lo suplico no diga nada, yo no soy como los demás, yo quiero ser, yo soy una chica no me siento un chico, por favor no diga nada. Conmovido por sus lagrimas, y atemorizado de que alguien observara nuestra conversación le dije que bueno, que lo pensaría, que mañana le diría lo que pensaba hacer. Se fue, caminado lentamente, y volteando hacia mí, me dirigió una sonrisa, que me partió el alma en dos, nunca más vi una sonrisa tan triste, tan sexy y tan emotiva, como la que Miguel me dedico esa vez. Llegue a mi casa, como vivía solo, me desnude en la sala y me fui al baño, no mas entre, se vino a mi mente la imagen de Miguel, sentado sobre el falo de Juan…no podía evitarlo, estaba muy excitado, así que me metí en la ducha cuando sonó la puerta…pero quién diablos podría ser a esta hora, yo jamás tenia visitas…me envolví en una toalla y fui a ver quién era. Al mirar por el ojo de la puerta, me aparte violentamente…..era Miguel…que podría pasarle? Abrí, y él con los ojos en el suelo me pregunto: Profe, puedo pasar? Si claro, pasa Miguel….déjame ponerme algo y siéntate. Me puse un pantalón corto, sin nada abajo, y le pregunte, bien, que tienes? Profe, eso que usted vio, nunca lo había hecho antes y si usted dice algo, no me queda más remedio que huir de mi casa, irme a otra parte, donde sea, no sé qué será de mi, pero no dejare que mi padre acabe con mi vida. Pero Miguel, muchos padres tienen hijos gay… Ay profe, como se ve que usted no lo conoce, ya me ha dado palizas terribles, solo por mi condición, y si no fuera por mi madre, ya me hubiera sacado de la casa o algo peor. Yo estaba sentado en el sofá, y el sentado frente a mí, cuando repentinamente, se levanto, y se arrodillo, me tomo las manos y me dijo: Profe, si usted no dice nada, hare lo que usted quiera, yo sé cómo me mira, yo se que le gusto, y usted también me gusta mucho, yo jamás he tenido un hombre y pienso en usted todos los días…mientras decía esto, había tomado uno de mis dedos y se lo pasaba por sus labios, yo involuntariamente tenía una erección de película, que era imposible de disimular ya que lo tengo de gran tamaño. Miguel se había dado cuenta de mi estado así que sin pensarlo metió su mano y me lo agarro, pude ver una expresión de estupor…no se esperaba algo así. Profe, he visto películas porno, donde salen tíos con pollas enormes, pero esto es algo asombroso. Si, Miguel es grande, y si, debo confesar que me agradas mucho, pero yo soy profesor de escuela y además jamás creí que yo fuera gay. No, Frank, no debes de preocuparte por eso, jamás nadie lo sabrá, yo quiero estar contigo, y no soltaba mi pene, al cual estaba firmemente agarrado. La verdad es que tenerlo así, me daba un enorme placer, un placer prohibido, nuevo, que jamás había sentido, lo tome y le dije, vamos a la cama. Me acosté boca arriba, el se sentó en la cama, y se quito la ropa, luego desnudo, pude ver que tenia nalgas paraditas, una cintura casi de mujer y una exquisitas manos, que parecían de un pianista. Se inclino sobre mí, desabotono mi pantalón y saco mi pene que estaba duro como una piedra, exhibiendo sus 10 pulgadas de largo y casi dos de grueso… Es un monstruo! Exclamo Miguel, pero no había miedo en su voz, sino admiración. Lo metió en su boca, y comenzó a darme la mamada más exquisita que jamás nadie me dio nunca, la metía en su garganta casi toda, le enroscaba la lengua, succionaba el glande y volvía a introducirla, me estaba volviendo loco de placer yo solo atinaba a decir ya, ya no me quiero venir todavía. Miguel paro, y me miro, había en su rostro un poco de tristeza, y le dije, no te preocupes, después de esto como podría decir nada? Oh, claro, ya sé que no… entonces, porque esa mirada triste? Profe, es que yo quería que me lo metiera, pero con ese tamaño eso sería imposible verdad? Realmente, la preocupación de Miguel era razonable, pero yo no estaba razonable para nada, está muy excitado y quería cogerlo, había tenido experiencias anales con mujeres y sabía que con buena lubricación y mucha paciencia, este niño gozaría lo suyo. Miguel, sé que es grande, pero poco a poco te entrara, ya verás. Tenía un tarro de vaselina en el baño, lo busque y me embadurne el miembro, aplique una porción generosa en su trasero y le dije ponte boca abajo. Me acosté encima de su delgado y frágil cuerpo, el levanto un poco sus nalgas y se abrió de piernas, yo le apunte y empuje un poco, yo sabía que él no era virgen, pero también estaba consciente de las dimensiones de mi aparato, no más le entro la punta, Miguel se quejo…ayyyy ayyy duele mucho, déjalo ahí, no lo metas más déjamelo ahí. Obedecí, me quede quieto, esperando que dilatara para meterle otro poco…Miguel hacia pequeños y suaves movimientos de caderas, con ambas manos se apartaba las nalgas y el mismo empujaba hacia atrás, se quejaba, pero yo sentía como muy despacio, mi miembro desaparecía dentro de su cuerpo, ya tenía casi la mitad adentro, y apenas podía contenerme, las ganas de ensartarlo de una vez eran muy fuertes, pero no quería lastimarlo. Ayyyyy ayyyy me duele, pero que placer…ayyyy …déjalo ahí un ratito si así, déjalo así, ayyyy que rico… Ya no me pude controlar más, los chorros de leche salían inconteniblemente y Miguel al sentirlos comenzó a venirse también, se estaba pajeando con una mano…ahhhhhhh, ahhhhhhh nos vinimos los dos jun tos en una explosión de placer que casi me hace perder el sentido. Miguel se levanto, y se fue al baño, al regresar me dijo que había votado sangre, que ahora sí, ya no era virgen. Me reí de su broma, me gustaba mucho su sentido del humor…fui al baño y me lave, tenía miedo de estar sucio, sin embargo no era así, estaba limpio, de todas formas me lave bien, con mucho jabón. Regrese a la cama, Miguel tenía los ojos cerrados, y una expresión de felicidad se notaba en su rostro, le pregunte si estaba bien, me dijo que sí, que era feliz. Dormimos un rato, apenas media hora, cuando desperté, Miguel estaba jugando con mi pene, le daba besos, lo acariciaba, y claro, me lo estaba preparando de nuevo, yo lo deje hacer, mientras prendí un cigarrillo. Ahora profe, quiero que lo hagamos otra vez, pero esta vez de verdad, poco a poco, largo muy largo, y ahora será sin dolor. Tomo la vaselina, se puso suficiente y me puso a mi…se paro en la cama, yo estaba acostado boca arriba, el abrió sus piernas y fue bajándose lentamente, hasta que sus nalgas tropezaron con la punta de mi falo. Yo no hacía nada, esperaba a ver como se lo metía, poco a poco se introdujo la cabeza, ahora coloco sus rodillas al lado de mi pecho, apoyo sus manos en mis hombros y me dio un largo beso en la boca, un beso que ninguna mujer me dio jamás, un beso que jamás olvidare. Mientras su cuerpo descendía, mientras se empalaba en la maciza barra, yo sentía sus contracciones, veía en su rostro una mezcla de placer y dolor, y escuchaba sus gemidos…bueno, si esto era ser gay, entonces yo era gay, pero esto era sublime, Miguel estaba ya casi ensartado, le faltaba solo unos centímetros para metérsela toda, entonces comenzó a bombear de arriba abajo, y de repente se dejo caer…ahhhhhhhhhhhh ahhhhhhhhh, se había metido totalmente mi tranca, estaba allí, había empalidecido y un sudor frio corría por su frente, pero se movía cadenciosamente, produciéndome un enorme placer. Ahhhhhhhh que rico, papi, ay qué cosa tan divina, te siento todo dentro de mí, así papi, así, ahora sí, cógeme duro, cógeme soy tuya, toda tuya…así, así, ayyyyy De un solo empujón lo voltee, quedando el debajo de mi, le dije que pasara sus piernas por mi espalda, que me abrazara, cuando sentí que sus piernas me apretaban contra él, comencé a bombearlo, le sacaba casi todo, para embestirlo de nuevo, enterrándole todo hasta el fondo de sus entrañas, Miguel boqueaba, gemía, se retorcía….ay, así, si, si, así, dame dámelo todo así, ahhhhh Mire hacia abajo, vi como mi enorme pene era engullido, entraba y salía, me afinqué preparándome para acabar, me aferre a su cuello, el me apretó con sus piernas, se lo enterré lo mas que pude, hasta los testículos, entonces entre gemidos de él y los míos, le vacié dentro, toda mi leche. Miguel me visitaba todos los fines de semana, durante todo aquel año, luego su familia se mudo a otra ciudad, muy lejos, yo conoci a una colega, me case, jamás tuve, otra experiencia como esa.