Toda la tarde miguel no supo que pensar, si denunciar a ala madre de Anita o dejar correr las cosas. Llego la hora de cenar y le preparo una cena ligera a Miriam, a la hora de irse a dormir el se quedo revisando papeles aun hasta que decidió acostarse. Muchas veces su hija se acostaba con el y se dormían juntos pues para ellos era normal, pero esa noche Miguel no sabia que pensar cuando de pronto se abrió la puerta de su recamara y apareció Miriam. -Papi……¿me puedo quedar a dormir contigo? Miguel se cimbro todo y escucho como su voz contestaba. -Bueno, pero no te muevas mucho. Miriam se acostó junto a el y notó como tantas otras veces venia en camisetita y calzoncito. Miguel quiso pensar en otra cosa cuando de pronto Miriam le pregunto. -Papi, ¿tu tienes novia? -No mi vida, no tengo. -Entonces como el haces. -¿Cómo le hago a que? Miriam se quedo callada unos instantes como pensando lo que iba a decir. -Dicen que a los hombres les gusta que las mujeres les hagan cosas en el pipi. -¿Quién te dijo eso? -Anita. -¿Y que mas te dijo? -Que a ella su mamá le hace cosas en la rajita y ella a su mamá también. Yo quiero saber que se siente que te hagan esas cosas y hacerlas. -Mi vida, eres muy chiquita aun y………. -Hay niñas de mi edad en la escuela que ya lo hacen con sus papás o sus tíos. Miguel se decidió a todo, la calentura era muy grande, aparte su hija era la que lo estaba proponiendo por lo que venció sus barreras y le dijo. -Para hacer esas cosas hay que estar desnudos. Miriam de inmediato se desvistió quedando desnuda ante su padre, que pudo ver su cuerpecito imberbe, sus pechitos planos y su coñito lampiño. A su tierna edad lo más desarrollado que tenía era su culito paradito. Volteo a ver a su padre con sus lindos ojos verdes diciéndole. -Ahora te toca a ti. Miguel se quito la pijama quedando totalmente desnudo ante su hija, al voltearse le enseño su parada verga que estaba en su esplendor a la cual la niña no le quitaba la vista. Al acercarse a ella la verga quedó a la altura de su cara y como la cosa más natural la tomo con sus manos. La sensación que sintió miguel fue deliciosa y Miriam por instinto empezó a masajear el pene de su padre. -¡Ufff, que rico siento mi vida, lo haces muy bien! De pronto miguel sin darse cuenta exclamó. -¡Metetela en la boca y chupamela! Miriam obedeció de inmediato a su padre y se metió el pene paterno en su boquita donde apenas cabía. Le gustaba mucho sentir la piel suave del pene y no le desagradaba el olor. Se metió lo mas que pudo y por instinto también, llevo una de sus manos a los huevos de su padre. Este ya no pudo aguantar más. Saco la verga de la boca de su hija y dejo salir tremendo chorro de semen que baño a la pequeña en la cara, el cuello y el pecho. ¡Ugggg, princesa. Esto fue delicioso. Me hiciste muy feliz! Cuando volteo a ver a su pequeña vio en su mirada mucho amor a la vez de deseo, por lo que la recostó en la cama y llevo su boca a la rajita de su hija. La niña de inmediato respondió a la caricia paterna moviendo su pelvis. Miguel saboreo el delicioso coñito de su hija oliéndolo y lamiéndolo. Saboreando los aromas y los juguitos que fluían de su panochita. Miriam se retorció de placer y sintió algo parecido a un orgasmo que la hizo feliz. Quedo totalmente relajada, satisfecha. -Papito, me la vas a meter en mi rajita. -Aun no mi amor, vamos a hacer otra cosa, tráete el bote de crema para las manos que esta en el baño. Miriam se levanto, se fue al baño y regreso con un bote de crema. Miguel se sentó en un sillón que había dentro de su recamara e hizo que su hija se subiera a horcajadas de frente a el. La niña le echo los brazos al cuello y el la beso en la boca enseñándole a besar. A abrir la boca para recibir su lengua, a lamer su carita y besarle los pechitos mientras con una mano le acariciaba la rajita y las nalguitas. La niña se excitó y tallaba su rajita sobre el pene de su padre lo que provoco que se le endureciera a su máxima potencia. -¡Papi, papi! Siento muy rico. Miguel metió los dedos en el bote de crema y le aplico en el culito. Le metió la falange en el anito. -¡Ugggg…………papito, me duele un poco! -Aguanta mi vida, después lo vas a disfrutar mucho. -Si papito, como tu digas. Miguel ya no aguanto más, levanto a su hija tomándola de las nalguitas y la coloco sobre la verga apuntando a su culito, aplico mas crema y la dejo caer lentamente metiéndole unos diez centímetros en su anito. -¡Ayyyyyy…………….me duele mucho papito…………….me lastimas! -Aguanta princesita, aguanta un rato. Así la tuvo por unos minutos entre los quejidos de la nena y jadeos del padre hasta que la sensación tan deliciosa lo hizo venirse dentro del culito de su hija. La venida fue tremenda y el semen le escurrió por las nalguitas y las piernitas. Después de reponerse un poco se levantaron y se fueron juntos al baño donde miguel le lavo el culito, la cara y el cuerpo que lo tenía todo embarrado de semen. Después de esto regresaron a la recamara y todavía miguel le chupo la rajita un buen rato hasta que se quedaron dormidos. La historia continua………….